ARENA en arena movediza

ARENA está en una encrucijada
Por Hermann W. Bruch

El partido de oposición, el partido que dice representar a la derecha de nuestro país o sea a los que no nos gusta que el Estado se meta en lo que no le concierne, especialmente en la economía, ese partido está metido en la encrucijada más complicado de toda su historia, vale decir está en un oyo de arena movediza que lo chupará cada vez más y más, hasta tragárselo del todo.

Tendrán próximamente su elección interna en la que deberán escoger a sus autoridades máximas, pero no saben cómo hacerlo ni con qué propósito pues han perdido el rumbo.

En realidad el rumbo lo perdieron desde el momento en que llegaron al poder en 1989 cuando el entonces candidato, Alfredo Félix Cristiani alcanzó la presidencia del país mediante elecciones libres.

En ese momento comenzó la Némesis de ARENA al iniciarse un proceso imparable de corporativización del partido. Los grupos financieros y empresariales se apoderaron de toda la estructura partidaria convirtiéndola en una maquinaria de hacer “ganancias” utilizando métodos muy cuestionables cómo fue la privatización de los bancos que muchos llamaron el gran robo del siglo.

Su gran logro en pro del país y de la gente, posiblemente el único que puede considerarse así, fue haber sido protagonista y partícipe de un proceso de paz que culminó en el acuerdo que todos conocemos como el “Acuerdo de de Paz de El Salvador” en 1992. Después de eso lo que hemos tenido es un partido que se dedico a buscar el mejor aprovechamiento de las “riquezas del Estado” para beneficiar a sus allegados, habiendo recorrido en el camino actos perversos con sus adversarios políticos.

Y de esa forma fueron avanzando en el tiempo hasta perder el poder en manos del otro y cabeza de la misma serpiente, el FMLN cosa que en una democracia se vuelve inexorable.

El problema de arena es que no se preparó para convertirse en una oposición real y eficiente y sencillamente cayeron en la trampa de seguir en el juego perverso de tratar de acaparar para la “partidocracia” el mayor poder posible, alejados del pueblo y corrompiendo sus instituciones. Ahora los vemos preocupados porque han perdido su capacidad de recuperar el poder al menos que un milagro se lleve acabo y permita que, en sus elecciones internas y en su proceso de reconversión, logren entusiasmar nuevamente a esa masa de simpatizantes que otrora les otorgara el triunfo electoral.

Las elecciones internas que se avecinan en el mes de septiembre terminarán el futuro del partido. Mientras tanto una gran parte del conglomerado civil observa con ansiedad el escenario político que impera en el país. Hay muchos intentos de crear desesperadamente movimientos ciudadanos que pudieran catapultar una alternativa electoral, pero esto es lo que comúnmente y llamamos en El Salvador, sueños de opio.

Y cierro aquí con un dicho de reality televisivo: música maestro.

Azúcar amarga

Hace 15 años escribí este artículo, que fué mi último artículo publicado por El Diario de Hoy antes de perder mi columna en ese diario.
Considero de interés publicarlo ahora pues hay cosas que siguen sucediendo de igual forma, a pasar del cambio de gobierno.

Azúcar amarga

Por Hermann W. Bruch

Publicado en EDH, 15 de febrero, 2000

 

Los salvadoreños que leemos los diarios (somos muy pocos hoy en día porque a la gran mayoría no les alcanza ni para comprar el diario), nos hemos tenido que atosigar las noticias relacionadas con el pleito que se tienen los cañeros y los ingenios grandes con un ingenio chiquito que les salió respondón. En medio del relajo hemos sabido de tramafaces, de préstamos millonarios hechos por la administración pasada del Banco de Fomento Agropecuario (aún insisten en seguir manteniendo esos mamotretos de manoseo estatal para fomento de la corrupción, prebendas a amigotes e “incondicionales” del partido y otras hierbas) y de muchas otras animaladas típicas de nuestras miserables economías tercermundistas.

Pero veamos de qué es lo que se trata todo el asunto. Se trata ni más ni menos que de mantener un esquema de privilegios que le sale muy, pero muy conveniente a unos pocos, pero influyentes benefactores del partido, a costas de los bolsillos de todo el resto de salvadoreños. Es así de simple la cosa: los salvadoreños que queremos consumir azúcar y cualquier producto elaborado a base de azúcar estamos obligados a pagar un precio mucho más alto que el que pagan los ciudadanos de cualquier otro país del mundo, porque aquí en El Salvador hay un puñado de cañicultores que, o no saben cómo cultivar la caña de azúcar eficientemente (cosa muy común entre nuestros agricultores), o que se han metido al “negocio” porque saben que hay prebendas estatales, o porque los bancos los tienen atorzonados con los altísimos intereses bancarios que se cobran en nuestro país a pesar de que la inflación es de las más bajas del mundo, casi convirtiéndose en un mal mucho peor como es la deflación.

El que medianamente sabe algo del mercado (ese concepto tan malentendido, manoseado y vilipendiado) sabe que los precios tienen que ver con decisiones que se toman al tener información acerca de oferta, demanda y posibles influencias en favor o en contra de ambas. Pero por supuesto que esto funciona de una manera perfectamente imperfecta sólo cuando las cosas son permitidas a que funcionen libremente. Cuando hay manos peludas de por medio la cosa se pone peluda. No hay cosa que afecte más al mercado que las distorsiones que se dan cuando los precios son mentirosos. Y la mentira se da cuando por un lado hay personas o grupos de personas que tienen la suficiente influencia y poder y por el otro lado hay políticos corruptos que se dejan” pistear” (coimear, aceitar o “convencer con buenas razones) para crear leyes, reglas o cualquier tipo de zanganadas de las que ellos son expertos en inventar que hacen que la balanza se incline en favor de los influyentes y poderosos a costa de los millones de salvadoreños a quienes les es vedada la capacidad del “lobby” (cabildeo, negociación, persuación).

Como resultado de esta mentira es que de repente un cultivo se vuelve muy atractivo pues los “precios son buenos” y miles de incautos se lanzan a la aventura de sembrar de ese producto tan maravilloso, bajo la creencia de que existe libertad de mercado y de competencia. Lo que esos incautos no saben es que detrás de estos precios maravillosos están siempre los pícaros intermediarios que son los que se quedan con la mayor tajada. Pero eso no es nada. De repente a algún despierto ciudadano se le ocurre estudiar la Constitución y a seguirle la pista a las declaraciones grandilocuentes de funcionarios y de cómplices que se la pasan hablando de las bondades del mercado y de los “logros” macroeconómicos de nuestro país y, este despierto ciudadano decide “romper” las cadenas de los pactos y reglas inter gremiales y se lanza al mercado a vender su producto sin pedir permiso (¿por qué pedirlo si es libre?) y al precio que sus cálculos le dicen que puede vender para ganar clientes y mover sus inventarios. Y ¡ pum ! La bomba, la debacle, el escándalo, la intriga, la”guerra”.

Al despejarse la polvareda lo que tenemos es a setenta y pico de diputados haciendo una nueva ley para impedir que este despierto ciudadano desbarate ese precioso orden en el que estaba el mercado antes de su aventura mercadológica (léase bien mercado y lógica). Se acabó la fiesta. Los ciudadanos tenemos que seguir pagando precios exhorbitantes para que los influyentes sigan ganando tranquilamente y sin tener que desvelarse ni madrugar ni correr riesgos. Esto de correr riesgo no es para este tipo de empresarios. Eso está bien para los “pend….”

Nota final: El despierto ciudadano, también se las debe al “estado”. Hace algunos años su casa de cambio dejó ensartados a cientos de personas (yo fui uno de los estafados) y a unas cuantas grandes empresas con sumas millonarias. Era la época en que estas cosas sucedían sin que se volvieran INSEPROS. El fue prófugo de la “justicia” salvadoreña, pero por aquello de las artes de magia y de los contactos políticos, su amigo presidente del BFA le prestó a él y a un pariente del capo dueño del partido la increíble suma de 96 millones de colones. A una empresa cuyo capital inicial era de veinticinco mil colones.

¡CUIDADO, nos están robando la democracia!

¡Es hora de actuar!

Por Hermann W. Bruch

Estamos acostumbrándonos a denostar el gobierno del FMLN como un gobierno de ineptos e ineficientes. Yo mismo lo he hecho. En realidad no es así.
Esta gente que nos está gobernando está siguiendo al pie de la letra el Manual escrito en Cuba para preparar el terreno para la toma del poder absoluto usando el sistema democrático que supuetamente los legitima. ¡Cuidado!
Ya no se valen los insultos. Si no entendemos lo que está sucediendo corremos el peligro de que nos despertemos un cía con un régimen totalitario y dictatorial “democrático” como el venezolano o el nicaragüensa, etc.
Este gobienro no es INEFICIENTE sino PERVERSO. Los ineficientes somos nosotros los ciudadanos que seguimos indolentes y apáticos viendo cómo vamos perdiendo nuestras instituciones. Y sólo nos va quedando LA SALA, y a ésta le quieren dar en la nuca. Read more »

Algo and mal

Algo anda mal

Por Hermann W. Bruch

Algo no anda bien en nuestro país. Lo que acabo de escribir es una perogrullada, claro que sí, pero es una realidad que se nos está haciendo costumbre aceptar con una naturalidad espeluznante. Un cuerpo social puede sentir dolor, igual que el cuerpo humano y dos cosas pueden pasar: te duele mucho y vas al médico, tomas medicamentos, etc. o, te quedas sin hacer nada, asumes el dolor como algo con lo que tienes que vivir y te acostumbras a él. El dolor se vuelve crónico y eventualmente te mata.

Algo de eso nos está pasando. Nuestro quebranto de salud colectiva se está convirtiendo en algo crónico y nosotros nos estamos acostumbrando a él. No hacemos nada. Lo vamos soportando con un estoicismo que no es heróico sino suicida. Algo anda mal…

Nuestro Presidente, ese personaje político que supuestamente es el líder nacional, está actuando abierta y llanamente de manera equivocada. Está socavando la institucionalidad y lo está haciendo apelando a los más bajos sentimientos colectivos: la histeria. La histeria fanática, la histeria ideológica. Pero lo hace de una manera que pone a prueba la inteligencia de ese colectico. Nos dice que respeta la institucionalidad, pero inmediatamente, levanta la voz, juega peligrosamente con las cadencias del discurso histriónico y arremete contra la más alta expresión de nuestra institucionalidad, esa instancia que ha permanecido ostentosamente independiente del poder ejecutivo, desafiante de un poder legislativo agresos y agresivo: nuestra Sala de los Constitucional.

Es un juego peligroso. Es un juego suicida. Es peor que eso, es un juego que insta al suicidio colectivo, ya que arrastra al resto del país y lo coloca al borde del desbordamiento social. Es un comportamiento criminal.

El presidente juró ser el Presidente de todos los salvadoreños, pero es obvio que se ha convertido en marioneta que sigue el guión diseñado por mentes desquiciadas y enfermas. Nosotros como sociedad debemos detenerlo, de igual forma que debemos detener todo discurso peligroso proveniente de ls gremiales empresariales y de su tambor de resonancia, el partido ARENA. Debemos mostrar nuestro repudio a este tipo de acciones que solo contribuyen a incrementar la polarización a niveles peligrosos.

El Problema es…

 

El problema cuando una empresa, un país, una sociedad ha sido manejada por hampones por mucho tiempo, aunque “respetando ciertas reglas del juego” (las propias reglas de su club privado), al cambiar de estilo de conducción, inexorablemente caerá en desorden y anarquía, pues la gente, acostumbrada a las anteriorres reglas del juego (si se les puede llamar así), a la malandrinada, a la indiferencia e irrespeto a las leyes esenciales, repetándose únicamente aquellas reglas que facilitan el juego de los mandamases, de los que ostentan el poder, de los malandrines de cuello blanco, bajo el nuevo esquema y, en respuesta a promesas populistas y demagógicas, no tendrá ningún empacho en comportarse de manera salvaje, sin coherencia con ningún sistema.
Eso ha ocurrido en Venezuela, en Nicaragua y AQUÍ EN EL SALVADOR. Por ello es que ahora ya no valen las lamentaciones, ni los llamados al “orden”. Ya nadie tiene autoridad moral para hacerlo. La desbandada ya se produjo y lo poco que aún funciona se deteriora a pasos agigatados. Una sociedad que no tiene anclajes éticos ni morales, ni apego por la legalidad (LA LEY NO IMPERA), es una sociedad sin reservas de ninguna índole. Los pocos individuos que mantienen cierto grado de conciencia se esconden al sentirse incapaces de hacer nada. Sus llamados no son escuchados, nunca lo han sido.
Sólo parece haber una salida a este embrollo y es que rápidamente y desatendiendo a inclinaciones oportunistas, estos individuos logren agruparse para tratar de diseñar una estrategia que pueda detener la caída e iniciar un proceso de concientización y de aprendizaje cívico-político (NO POTIQUERO) que permita el surgimiento de nuevas reglas que rijan el proceso político (nueva ley de partidos, nuevas reglas de básicas de organización social, etc.) y caminar lentamente, pero con paso firme y seguro hacia un reordenamiento del Estado. A estas alturas suena un tanto utópico, pero quizá valga la pena intentarlo

La exacerbación de la idiotez

La exacerbación de la idiotez

Por Hermann W. Bruch

 

Cada vez que nuestro país entra en período de elecciones (cosa que sucede casi todo el tiempo) observamos un comportamiento irracional en la gente. Personas que en momentos de vida “normal” se comportan de manera “civilizada”, al entrar en la vorágine de la campaña electoral se transforman y se comportan de formas variadas y definitivamente cuestionables.

 

Es como una especia de “llamado de la selva” que experimentan algunas especies de animales domésticos cuando se enfrentan a un espacio de libertad similar a lo que podría ser su hábitat natural. La “fiera” asoma y su comportamiento cambia.

 

Pero que esto suceda en animales es comprensible pues ellos se comportan siguiendo sus instintos. Cuando nos enfrentamos a seres humanos podríamos esperar algo diferente y, así sucede en aquellos países que han alcanzado un nivel de desarrollo alto. Pero en nuestro país observamos la presencia de cierto grado de irracionalidad y, el fanatismo ideológico parece despertar el animal que llevamos adentro y nos comportamos como perfectos idiotas.

 

De repente nuestras conversaciones se ven empañadas ante la presencia de prejuicios de toda índole, haciendo nuestro intercambio menos profesional, menos familiar, menos humano y muy, pero muy empañado de irracionalidad. Los fanatismo afloran y nos roban el encanto natural que cada quien posee en tiempos normales.

 

Este fenómeno, como ya dije, es más notorio en nuestros países de manera directamente proporcional a nuestro índice bajo de desarrollo, pero las manifestaciones varían de acuerdo a las diferencias culturales. Lo que parece no tener una explicación es que en el caso de nuestro país, la intolerancia se manifiesta más marcada en las clases sociales “altas”, incluso en grupos de mayor nivel de educación formal, siendo aparentemente un factor determinante el ideológico.

 

Los sociólogos y los antropólogos debieran interesarse por ahondar en este tema como un requisito indispensable en la búsqueda de mecanismos que procuren un cambio actitudinal en favor de un mayor entendimiento y un mejor comportamiento social. Es hora de buscar nuestro desarrollo y para lograrlo, debemos erradicar esta tendencia a comportarnos como idiotas cuando de lo que se trata es de fortalecer nuestra democracia.

 

 

 

Poniéndole el Cascabel el Gato

 

Ecuador y Rafael Correa

Por Hermann W. Bruch

No me he caído del caballo ni me cegado una luz celestial. Tampoco me llamo Saulo ni soy de Tarso. Pero he entendido mejor cómo funciona la trama mediática para someter a los países que no “siguen el guión” de los países del G4 y de las multinacionales que lo escriben para sus gobiernos pusilánimes. 

Parece que poco a poco se está dibujando un diferente mapa geopolítico en contraposición a la intereses de los poderosos. Esta vez sin ayuda de un supra poder hegemónico como el de la extinta USSR. Se trata de países del “tras patio” de los EEUU (Latinoamérica) que al fin han aprendido cómo pelear y defenderse basados en la unión y la integración.

Yo siempre me he definido como liberal y hasta cierto punto de derecha, aunque he denunciado la falsa derecha y los malos empresarios mercantilistas que tanto daño le han causado a nuestros países. También he denunciado a los caudillos mesiánicos. Pero no debo negar que algo de razón tienen estos personajes que han recurrido a estos esquemas cuasi populistas para montar un frente común en la lucha por emancipar a sus pueblos del oprobioso y abusivo comportamiento de las naciones poderosas y de sus esbirros enquistados en instituciones y bancos mundiales hechos a la medida de sus intereses. Basta conocer de las esclarecedoras confesiones y declaraciones de algunos conversos “sicarios económicos”, como uno de ellos se auto define (recomiendo leer libro de John Perkins, Hoowinked o visitar su sitio: http://www.johnperkins.org/)

Para denostarme, muchos me definen como obsesionado teorista de la conspiración. Tal vez sea cierto, pues tengo una obsesión en contra de los usurpadores del poder de las mayorías desprotegidas y conspiran en contra de la democracia. De la misma forma descalifican a los grandes luchadores que han logrado poner en jaque a esos grandes poderes. Uno de esos luchadores es el presidente Correa de Ecuador, Rafael Correa. Un hombre educado en sendas universidades de “occidente” (Harvard?) con un doctorado en Economía, quien otrora sería aclamado como baluarte de las libertades (¿?) y que ahora es vilipendiado por no alinearse con las naciones de “occidente”, defensoras de las ideas judeo-cristianas (¿?) y seguir sometiendo a sus pueblos a la pobreza que esto conlleva.

Como ya mencioné arriba, por mi trayectoria liberal y de derecha,he sido reacio a aceptar a muchos de estos luchadores entre los que puedo mencionar a Hugo Chávez, Rafael Correa, Lula de Silva y Evo Morales (dejo fuera a la Kirschner porque la considero una vieja loca aprovechada y exenta de ninguna ética) y con cada uno de ellos tengo diferentes niveles de rechazo, pues aún tengo el condicionamiento síquico que me impide sumarme a la lista de seguidores o simpatizantes.

Sin embargo, mi nivel de hastío, desencanto y repudio a lo que veo que está sucediendo en el mundo occidental, dentro de las instituciones políticas, financieras y religiosas, poco a poco he ido entendiendo el camino escogido por estos personajes que de alguna firma u otra tratan de ponerle contrapesos a los abusos de los países que se agrupan en sendos cárteles financieros para chupar la sangre de los países más débiles a quienes doblegan a base de sofisticados esquemas que propician la corrupción de sus gobiernos que se endeudan más allá de sus capacidades y terminan poniendo en precariedad a sus pueblos. Lo peor y más asqueroso de todo esto es la complicidad de la mayoría de los medios de comunicación del mundo entero que se suman a esta comfabulación a cambio de los jugosos presupuestos que les mandan desde arriba como mendrugos al hambriento.

En esta nefasta situación nos encontramos actualmente los salvadoreños y, secuestrados como estamos por una clase política sin escrúpulos, pareciera que no tenemos otro camino que la sublevación – y sus consabidos peligros – o terminar eligiendo a uno de estos caudillos que nos ofrecen salir de la dependencia de la órbita del “imperium”, esté en donde esté (EE.UU. y países miembros de esos clubes financieros explotadores tales como el G4, G5, G7 y otros que se suman).

Ahora que me he “confesado” y que he sacado mis chinches y pulgas al aire, seguramente que pasaré a formar parte de los desterrados, de los excomulgados y que me veré, nuevamente, castigado al ostracismo social. Digo nuevamente pues ya antes he pasado por este camino, por diferentes motivos. Y no me importa como me hubiera importado hace algunos años. No vivo para agradar a nadie. Mi única compañera de viaje es mi conciencia y creo que me siento muy bien habiendo aliviado mi mente de estas cargas de conciencia. No pienso lanzarme a la política ni pienso convertirme en luchador callejero. Solamente seguiré haciendo lo que siempre he hecho: denunciar los comportamientos reñidos con la ética, la razón y las buenas costumbres mientras me preparo para estar en paz conmigo mismo cuando la “calaca” me venga a visitar.

 

Julian Assange

Julian Assange is a warrior. One of those warriors that are necessary to protect human kind from abuses of the powerful. He is being persecuted exactly for that reason. The power brokers of the world, the “imperium” – currently excersised mainly by the United States of America – cannot permit the existence of these modern day zealots that interfere in their intentions to exert control over societies, better described as “the masses”. We need more Assanges.

It is regretable that Assange is currently under house arrest. Thanks to the opportune assylum provided by President Correa of Ecuador at his Embassy in London he has evaded being captured by the United States. If they get their hands on him he will no doubt be executed. The empire cannot allow these alleged “criminals” to exist. They must set the example so that there are no more replicas of them.

He might be suffering from the síndrome of seclusion and loneliness. He needs to be active so that he doesn’t go nuts. He needs help from the hacker community (Annonymous and others) to continue with his quest. And most important of all, he needs to understand that he is doing this for the good of mankind and not to engrose his ego. The latter would be fatal as he can develope an obsession and fall into deppresion.

¿Hacia un estado totalitario?

Fraguando el autoritarismo mediante el cinismo despiadado.

¿Está sola y desamparada la ciudadanía?

Por Hermann W. Bruch

· A dónde se ha ido la decencia de este país?

· Mucha gente que se dice y se cree decente, está acobardada, tiene miedo y no se atreve a expresarse

· Lo que estamos viviendo es insólito. El cinismo de la clase política ha llegado a proporciones insospechables y tremendamente peligrosas

· No es tiempo para declaraciones poéticas e inocuas de parte de los que ejercemos el derecho de expresar nuestra opinión. Es necesario ir a la yugular.

· Estamos ante un ataque frontal, artero, asqueroso de parte de una casta política deleznable, en contra las instituciones, la institucionalidad y la vida del país.

· Estamos hablando de la sobrevivencia de seis millonesde salvadoreños que está siendo puesta en jaque, amenazada por una banda de delincuentes

· ¿Habrá cuarenta y tres diputados decentes que se desmarquen de esos 50 bandoleros y con sus votos colaboren a enrumbar a nuestro país hacia el bien vivir, el respeto de las leyes, el rescate de los valores, la decencia, la honestidad la civilidad?

· Creo que las organizaciones que conforman Aliados por la Democracia, están eludiendo su mandato, están asumiendo una participación política blanda, sin garras ni dientes, sin estar realmente decididos a utilizar su poder de convocatoria para hacer lo único que hace falta hacer en nuestro país: comenzar a detener las perversas intenciones de la clase política, mediante la convocatoria de un paro nacional amplio que incluya, además del paro de labores, la desobediencia fiscal y civil, la insurrección del pueblo. Si no lo hacemos ya, más tarde será tarde.

· ES NUESTRO DERECHO. LA CONSTITUCIÓN ASÍ LO ESTIPULA

La verdad aunque apeste

¿Se nos quemó el pan en la puerta del horno?

Por Hermann W. Bruch

No hemos terminado de saborear la idea de tener una Sala independiente en nuestro organismo de Justicia cuando las fuerzas del mal se han confabulado para negarnos la paz y la tranquilidad a los salvadoreños. Lo digo con la certeza de que todo lo que está sucediendo en el campo de la política – más bien politiquería – en donde pareciera que solo impera la componenda, el cinismo y la inmundicia, nos está conduciendo hacia un resquebrajamiento de nuestro endeble andamiaje social y por lo tanto pone en peligro nuestra paz social.

Ya la delincuencia parece tener más poder que nuestras instituciones o ¿será que nuestras instituciones ya son parte del entramado delincuencial?. Da susto leer que hay propuestas de darle subsidio a las maras. Ya de sí era bastante cuestionable el subsidio que se le daba a los delincuentes buseros (¿o será que alguien aún duda de que esta calaña de gente fueron en su momento la antesala de las pandillas organizadas?). Si alguien cree que de esta forma caminamos hacia un derrotero de valores me parece que está fumando de la buena sin darse cuenta.

A ratos se siente como si un ser maligno y tenebroso se ha apoderado del colectivo salvadoreño. Ya no hay sensatez, la razón de la sinrazón parece haberse apoderado de quienes dicen tener las riendas de nuestro destino. Nosotros caminamos como “zombies” idiotizados sin saber cómo interpretar lo que está pasando. Todo parece ser una trama de esas películas de vampiros que están de moda.

Lo triste de todo es que no sólo es algo que está pasando en nuestro país. Es todo un movimiento mundial. La Kirchner se roba descaradamente la mayor empresa de Argentina y argumenta estupideces que nadie entiende, excepto ella y sus secuaces ladrones que seguramente buscan chuparle las sangre, enriquecerse descomunalmente y luego entregársela a los españoles como despojo.

En Europa los políticos y la pandilla de tecnócratas y seudo intelectuales se la pasan deliberando acerca de la forma de rescatar el Euro y por ende la integración de esa veintena de naciones mientras dentro de sus fronteras en cada uno de esos países se está cocinando de nuevo una virulenta versión de nacionalismos que, esta vez, serán más explosivos que lo que la historia nos ha contado, pues ahora juegan un papel importante “otros” nacionalismos infiltrados en sus sociedades, formados por fanáticos y fundamentalistas de culturas y religiones muy distintas a las que conformaron el tejido social europeo histórico, por si esto no habría bastado para darle al mundo las peores guerras de la humanidad.

Por nuestra América ha andado el papa Benedicto XVI, tratando de balancearse cual equilibrista circense entre la cínica diplomacia, la religión adormecedora y las perversidades ideológicas que nos mantienen idiotizados como grupo social, tratando desesperadamente de decir cosas sin decir nada para no levantar suspicacias ni herir susceptibilidades entre sus anfitriones (cubanos) y lo que ha logrado es alejar aún más a los que en algún momento pensaron que la religión y los evangelios que ésta predica tenían algún componente medianamente moral. Ya nada parece ser moral. Ya nada parece ser ético.

En los Estados Unidos los políticos y los banqueros están haciendo todo lo posible por destruir el valor del dinero que está en manos de inversionistas de otras naciones, para no tener que honrar esa descomunal e impagable deuda externa. Y así podría hablar de cada uno de lo países y regiones del mundo, pero todos leemos y vemos las mismas noticias así es que no los aburro más.

¿Qué es lo que ha fallado? No voy a intentar dar una explicación científica, ni académica ni técnica, pues no soy experto en ninguna de esas cosas. Voy a dar mi propia versión e interpretación de lo que veo, observo y entiendo de todo este descalabro como ciudadano común y corriente.

Los convencionalismos que por años mantuvieron medianamente tranquilo al mundo y, digo medianamente con verdadera intención y morbo, esos convencionalismo hechos a la medida de ciertas naciones, de ciertas élites sociales y de ciertos grupos enquistados en el juego del poder económico y político de los países, dejaron de tener vigencia con la llegada del internet y de las redes sociales. Nunca se prepararon para enfrentar una verdadera arremetida “democratizadora” de estas nuevas tecnologías y, sumado al hecho de que se desató al mismo tiempo una vorágine de hedonismo y de un laicismo sin valores éticos en donde el nuevo “dios” es el dinero, rompió las compuertas que mantenían un cierto control sobre las masas a base del discurso mentiroso y de la prédica engañosa, provocando una revolución “pacífica” de las juventudes que demandan un nuevo orden y una mayor transparencia en el manejo de la cosa pública.

Por supuesto que el descalabro afecta mucho más, por el momento, a los países menos preparados, a los más corruptos, a los más pobres de mente y de recursos, a los tercer y cuartomundistas como el nuestro. Pero eso será por muy corto tiempo pues también los grandes caerán y lo harán de manera estrepitosa. No lo dice el experto que no soy sino gente conocedora como el archimillonario húngaro-americano George Soros, o el archimillonario norteamericano Warren Buffett, y muchos otros “expertos” conocedores de qué es el dinero, cómo funciona (y otros similares como el oro negro, el oro dorado, la especulación, los derechos especiales de giro, etc.) y cómo todo eso está al servicio de los de “arriba” en detrimento de los de “abajo”. Solo que los de abajo están muy cerca de hastiarse, comunicarse, ponerse de acuerdo y provocar el mayor estallido jamás experimentado por la humanidad.

Y entonces vendrá la guerra – o mejor dicho las guerras, pues serán muchas y con frentes muy variados y objetivos distintos – como último recurso y con resultados impredecibles. A lo mejor de eso es de lo que hablan los que predicen el fin del mundo, solo que el cataclismo no sólo será ecológico sino que económico, político y social. Apocalíptico, ¿verdad?

Después vendrá un renacer, pero no nos hagamos ilusiones, que no será nada que nos pueda gustar a nosotros mientras sigamos aplicando la lógica y el paradigmadel placer y de la constante búsqueda de bienestar y de una falsa felicidad. Esta renacer será para nuevas generaciones que tendrán otro nivel de entendimiento y otro nivel de expectativas.

Hasta la próxima, si llego.