¿Qué es el CES?

¿Para qué sirve el CES?

¿A quién le sirve el CES?

Por Hermann W. Bruch

Artículo escrito para Diario Digital La Página, dom. 20 de febrero, 2011

Mucho alboroto mediático ha causado en estos días la discusión entre el Presidente Funes y la ANEP en torno al pacto fiscal y en qué foro debe discutirse este pacto y quienes debieran de participar en las discusiones. En lo personal considero que esta discusión es realmente estéril y que a la gente común y corriente el tema le “puede valer”. Pero esa es solamente mi opinión.

Por supuesto que el tema es importante para la ANEP. Obvio, la están amenazando con meterle la mano en los bolsillos. El tema también es importante para el gobierno. Obvio, tiene interés en lo que está dentro de los bolsillos de los empresarios. El tema también parece interesar a los prestamistas internacionales. Obvio, quieren asegurarse de que les pagarán la deuda y para eso hay que bolsear a los que más tienen.

Hasta aquí los intereses parecen claros y, además, lógicos. Pero hay al parecer otros sectores interesados en el tema y esos “intereses” no son ni tan claros ni tan lógicos. Entre esos sectores se encuentran los intelectuales, ese grupo de pensadores y pensantes que cuando meten sus narices, lo hacen con propósitos oscuros, nada intelectuales: son aquellos que dejan que sus intestinos se revuelvan por motivos ajenos al tema central motivados en resentimientos y otras consideraciones de tipo ideológico y a veces hasta religioso.

Son aquellos que por regla general son seguidores de “pensadores” y “pensantes” auspiciados por organismos internacionales de la órbita de esa gran “nube” que se llama ONU, en donde los parásitos habitan por millones, chupando de esa sangre que proviene de los aportes que hacen los gobiernos, algunos con propósitos aparentes y otros con propósitos oscuros.

El mayor contribuyente de ese organismo son los EE.UU. Y paradójicamente es el que menos caso hace de los dictámenes del mismo. Quizá por el mismo hecho de ser el que mantiene fluida la sangre que alimenta a los parásitos, éstos miran hacia otro lado cuando el “maitro” incumple, no vaya a ser y se enoje.

Volviendo al tema, el CES, es una herramienta que funciona en países civilizados y sirve para lograr un consenso entre los diferentes sectores de la sociedad para orientar a gobiernos y legisladores en el proceso de elaborar leyes que medianamente satisfagan y mantengan tranquilas las aguas y – lo más importante de todo – sean leyes que sean cumplidas o puedan hacerse cumplir.

En nuestro país el CES nunca ha funcionado. Primero, porque es un instrumento legal cuya ley nadie cumple. No la cumple el gobierno ni la cumplen los integrantes. Es en todo caso, uno de esos organismos que existen solo para tomar la foto inicial en la que mucha gente “se muere” por estar.

Además, es un instrumento que – valga la redundancia – es instrumentalizado por el gobierno de turno cuando le es conveniente. Esta conveniencia parece estarse dando en estos momentos y es lo que ha hecho que las aguas se hayan alborotado debajo del puente, causando una gran conmoción que, dicho sea de paso, no es más que una conmoción mediática. Y digo esto pues de lo que se trata es de mantener entretenidos a los “perros de la prensa” mientras los señores que tienen el control de las cosas siguen haciendo su fiesta sin que nadie los moleste.

Esto es lo verdaderamente triste de nuestro país. Lo fácil que nos dan atol con el dedo y nos miran la cara a nosotros los ciudadanos y, como no somos ningunos sencillos y, seguramente andamos en algunas que otras “andanzas” (léase animaladas), nos hacemos los locos y miramos para otro lado.

Todo esto no deja de tener un gran parecido con lo que sucede y ha sucedido en otras latitudes. Son realidades que en algún momento llegan a una “encrucijada” cuando la gente joven, empoderada con sus aparatitos móviles y haciendo uso de “instrumentos” conocidos como redes sociales, comienzan a volverse inquietos y demuestran su cansancio de tanta malandrinada.

Yo pienso, o al menos quisiera pensar, (date paja “loco” Bruch, me han dicho por ahí más de alguna vez) que estamos a punto de llegar a ese momento. Cada vez se siente más y más que la gente se está cansando de ver a tanto ladrón y corrupto metido en nuestra asamblea legislativa y en otras instancias del estado, mamando cínica y descaradamente de esa “leche” que día a día se escasea más.

La gente está entendiendo que esos préstamos que hace el gobierno que luego requiere de “pactos fiscales” para poder pagar, no son más que para mantener llenas las tetas y seguir dándole de mamar a tanto “mamón sinvergüenza que infesta la política nacional” para usar las palabras de Cidinha Campos, esa diputada del Estado de Río de Janeiro que se ha hecho famosa últimamente por eso espectacular video de YouTube http://www.youtube.com/watch?v=n8-WBvEfdH8&feature=player_embedded#at=38

Si solo lográramos tener a una persona como ella en nuestro recinto parlamentario, las cosas comenzarían a cambiar en nuestro país.

Pero nosotros podemos. Claro que podemos. Solo tenemos que organizarnos mejor, ponernos de acuerdo en algo, lograr que nuestro partidos políticos escuchen el clamor ciudadano y, lo más importante de todo, lograr que ese clamor ciudadano sea tan fuerte y poderoso que no pueda ser ignorado por los políticos.

De nosotros depende. Mientras tanto, el CES mejor que siga “encerrado” y deliberando en secreto, a espaldas del pueblo y al servicio del secretario de asuntos económicos del gobierno, confrontando con la empresa privada, entretenidos en sus eternas discusiones mientras nosotros, el pueblo despierto, nos organizamos y preparamos nuestro plan de

acción.

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