Pueblo sin representantes

Escrito para Diario La Página, 14 de marzo, 2011

La coalición maquiavélica de los diputados del FMLN, GANA, PCN y PDC nos han dado una bofetada. Han abusado de su enclave de poder para mandarnos a decir a nosotros, los ciudadanos y a la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia que ellos están p0or encima de la Ley, por encima de la Constitución y al margen de la decencia, de la honestidad y de la ética política (si es que alguna vez oyeron hablar de ella).

 

La convivencia pacífica de los habitantes de El Salvador pende de un hilo. Sólo quedan dos posibles caminos: el veto presidencial o una nueva demanda a la CSJ.

 

En ambos casos está claro que estos diputados harán lo que sea por mantener su monopolio y sus privilegios intactos. Una diputada del Frente lo ha dicho con claridad meridiana: no pueden darse el lujo de perder el control del partido. La democracia es una mierda para ellos. ¡PUNTO! Los diputados de otros partidos han preferido callar y dejar que las aguas se calmen.

 

Pues yo espero que las aguas no se calmarán y auguro tiempos difíciles para la institucionalidad de nuestro país, pero nunca peor de lo que ya tenemos. Así es que, ante esta situación, cualquier cosa es mejor. Desobediencia civil es el camino que nos queda. Puede ser pacifica, lo cual esperamos, o puede ser violenta. Nunca se sabe. Cuando la gente que está en el poder abusa de manera sistemática de la paciencia del pueblo, tarde o temprano tendrá el manotazo en la cara. Hay manotazos que sólo causan un moretón y hay manotazos que pueden causar daños mucho mayores. ¿Quién lo puede predecir?

 

La mejor manera de evitarlo es poniendo atención a los gritos del pueblo. Cuando agrupaciones tan diversas, de corrientes ideológicas distintas, se ponen de acuerdo como ha sucedido recientemente, en torno al tema de reforma a la Ley electoral, es hora de prestar atención. Ya pasamos por una guerrita. Lo que puede venir es mucho peor y no queremos eso para nuestro ya maltratado país.

 

Un actorzuelo norteamericano se ha referido a nuestro país como “fucking El Salvador” y tal parece que lo ha dicho con todo el conocimiento de causa. Por el momento no nos queda más remedio que llevar con estoicismo la etiqueta

 

 

 

 

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