¿Cómo le vamos a hacer?
Por Hermann W. Bruch

Quisiera tener elementos de juicio para ser optimista. No los tengo ni los encuentro de manera convincente cuando leo a los optimistas. No tengo capacidad para engañarme por mucho tiempo. Los entusiasmos me embargan al igual que a cualquier otro, pero cuando pasa el efecto, tengo que volver a la realidad. Ese es mi problema. Esa es mi “mochila”. Quisiera poder dejarme ir en entusiasmos, de semana en semana y exudar optimismo como algunos amigos. No puedo. Mi amigo Héctor se quitó el estrés en las vacaciones y se entusiasmó con lo lindo de Las Veraneras, en las playas de Sonsonate. Por suerte nos confesó que, si Dios quiere, la próxima semana seguirá tratando los temas de nuestra economía.

Nuestra maltrecha economía.Leo las opiniones de quienes hablan de lo lindo que es El Salvador. Concuerdo con que el territorio es lindo: sus playas, sus volcanes, sus lagos incluso su gente. Lástima que no toda su gente y los salvadoreños que no son lindos pueden ser tan feos, tan malos, que los demás nos quedamos tristes.¿De dónde saldrá el dinero necesario para invertir en infraestructura para hacer realidad eso de que el turismo nos va a sacar adelante? ¿De dónde vendrán las inversiones necesarias para levantar la economía que lleva ya más de diez años deprimida, por no decir estancada?

Mi hijo me decía que los comunicadores del presidente Saca hacen un buen trabajo en disfrazar las cosas. Yo me quedé pensando en eso y, al cabo de un rato, llegué a la conclusión de que no es que sean hábiles sino de que los salvadoreños somos bien crédulos y fáciles de engañar. Gullible se diría en inglés (mejor vayamos aprendiendo a hablar en ese idioma si queremos hacer del turismo una tabla de rescate de la economía en lugar de una simple tabla de surfing).

Miremos a nuestro alrededor. Es tan poca la seguridad que tenemos que ahora ya ni hablar por celular podemos sin ser sujetos de un asalto de ladrones organizados que andan en moto para robarnos el aparatito que, según versiones de gente informada, van a parar a Nicaragua en donde se venden a buen precio. Crimen organizado. Hace apenas unos años, se decía que el celular era seguro pues si lo robaban se podía dar seguimiento fácil al aparato y recuperarlo o simplemente inutilizarlo. Ahora ya eso es historia barata de privatizaciones. Las telefónicas de móviles sólo están interesadas en vender aparatos nuevos así es que si nos los roban, ellos felices.

¿Quién viaja seguro hoy en día? Y no me refiero a Guatemala. No, me refiero a personas humildes y trabajadoras viajando en camiones que son asaltados y acribillados a balazos por ladrones que operan impunemente en la supercarretera nueva que conduce a Nejapa. ¿La Policía Nacional Civil? Da risa. Tiene presupuesto para propaganda, la bendita propaganda. Pero no tiene ni la capacidad ni el soporte legal para poder ejercer su labor. Ya no vivimos de realidades sino de propaganda. El país de la sonrisa es propaganda, pero de qué me quejo? El dinero corre. Corre en presupuestos publicitarios. Si embargo, FUSADES y la Cámara de Comercio piden, educadamente, al Gobierno que sea más austero con el gasto en propaganda. Valientes peticiones. Por suerte salió en las noticias durante las vacaciones. Nadie las leyó o nadie les prestó atención pues estábamos inmersos en el entusiasmo de las vacaciones. ¿O sería del alcohol?

La inversión extranjera se mantiene en Centroamérica, dice la noticia. Los rubros más atractivos son cerveza y alimentos. Vamos bien. Bebemos y comemos. ¿Es eso es progreso y desarrollo? No lo sé, pero algo me dice que no. ¿Alguien me puede decir cómo le vamos a hacer para salir adelante? Me quedo a la espera de que los optimistas me den la respuesta, pero por favor que no sea el señor Manuel Enrique Hinds, pues llevo diez años esperando que sus predicciones se cumplan.

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