CUIDEMOS LA INSTITUCIONALIDAD

El peligro de no tener instituciones: ¿Y el Fiscal dónde está?

Por Hermann W. Bruch

Una sociedad sin instituciones es lo mismo que una manada de animales salvajes, con el agravante de que en la selva, al menos existe la ley de la selva, pero cuando se trata de seres humanos, el problema es que ni siquiera se reconoce una ley natural y se aplica aquello que dijo Tito Maccio Plauto (254 a. C. – 184 a. C.) en su obra Asinaria, “Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit.”(Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro).

En nuestro país, desde hace mucho tiempo, hemos venido transitando hacia un estado de cosas en el que el Estado ha sido sistemáticamente lacerado por quienes han tenido el mandato ciudadano de ser nuestros representantes. No podemos dejar de reconocer que este ha sido el resultado de varios factores: una ley antinómica (la Constitución de 1983, artículo 58), varias Leyes secundarias perversamente elaboradas (Código Electoral y Ley de creación del Tribunal Supremo Electoral), ausencia de Leyes reguladoras del ejercicio de los Partidos Políticos, un modelo mercantilista y una ciudadanía indolente, ignorante, incapaz, todo esto exacerbado por una casta de funcionarios corruptos, faltos de ética y de valores morales que han hecho de la política un fin en sí mismo y no un mecanismo de convivencia social.

Se presume, con justificada razón, que ya somos un estado fallido en vías de convertirnos en un narco-estado. La reciente publicación de un medio digital titulada “El Cartel de Texis” no es más que una narrativa bastante bien estructurada, que ha venido a comprobar lo que es un secreto a gritos en nuestro país. Aunque en honor a la verdad, aún cuando las investigaciones que sustentan esta revelación periodística son de carácter oficial, los periodistas han hecho un buen trabajo de calle, recorriendo trechos de El Caminito y poniendo en peligro sus vidas para darle más relevancia a los informes que de otra forma quizá nunca hubieran salido a la luz.

¿Y el Fiscal qué ondas? A estas alturas, en otro país, ya habría tenido que renunciar, o al menos dar declaraciones. Pero él se esconde, se hace el loco, en buen salvadoreño, le vale madre. ¡Qué tremendo todo esto! Su ineficiencia, su incapacidad, solo dan motivo a que uno se haga unas cuantas preguntas especulativas: ¿El Fiscal anda de viaje? ¿El Fiscal tiene miedo? ¿El Fiscal es incompetente? ¿O simplemente forma parte del “manto protector del Cártel de Texis”? Las respuestas las tendrá que dar él. Mientras tanto nos reservamos el derecho a sospechar lo peor.

Ahora debemos comprender el por qué de la pretensión del Presidente Funes y de algunos organismos internacionales de conformar en nuestro país una estructura investigadora similar a la que opera en Guatemala bajo el nombre de CICIG. Nuestra Fiscalía no funciona y por lo tanto hay que tener algo que sí funcione para poder llevar a cabo las investigaciones que requiere el país.

No quiero entrar a hacer especulaciones complicadas alrededor de esto, pero hay algunas interrogantes que me carcomen y tengo que expresarlas.

¿Qué interés movió a ese “hombre de confianza del ex-Presidente Saca a entregar a El Faro información de un “caso grueso”?

Si estas investigaciones estaban tan avanzadas y eran llevadas a cabo en coordinación con la DEA y la INTERPOL ¿por qué no se entregaron a la Fiscalía para judicializarlas?

¿Habrá alguna conexión entre este caso y la intención de conformar una instancia similar a la CICIG de Guatemala?

¿La verdadera intención detrás de entregar esta información a un medio de comunicación es la de presionar ante la opinión pública porque se lleven a cabo las diligencias judiciales o será todo lo contrario, una forma de “ensuciar la investigación” para convertirla en inútil?

¿Se estará queriendo quitar del camino a estos capos de la droga, al igual que se hizo en Oriente con Los Perrones (que al final casi nadie está en la cárcel y el tráfico sigue igual), para poder permitir que un “mega” cártel, más organizado, mejor estructurado, posiblemente con conexiones internacionales importantes, tome el control del segmento más eficiente de la ruta de la droga suramericana, el paso por El Salvador, ahora que tendrá un verdadero “freeway” (vía libre) con la carretera Longitudinal del Norte (FOMILIENIO)?

 

Son preguntas que pululan en el ambiente y que en algún momento deberán encontrar repuestas. Mientras tanto, nosotros los ciudadanos tenemos la obligación de DESPERTAR y convertirnos en guardianes del quehacer de los partidos políticos y de sus funcionarios para devolver algo de DECENCIA a esta actividad en nuestro país.

Como primer paso, debemos oponernos FÉRREAMENTE a las pretensiones de salvar a esos dos partidos que han sido declarados proscritos: el PCN y el PDC. (Casualmente mencionados ambos en el caso del cartel de Texis, aunque parece que también están untados ARENA y el FMLN – ¿y por qué no?). Como ciudadanos debemos exigir que el poder de ELEGIR les sea entregado a la ciudadanía y quitárselo a las cúpulas de los partidos pues ya vimos que ahí es donde está el germen de la corrupción.

¿Seremos capaces de salvar a nuestro país de las garras del crimen organizado y del narcotráfico?

You can leave a response, or trackback from your own site.