ES SOLO CUESTIÓN DE ATREVERSE

Competencia, competencia, competencia

Por Hermann W. Bruch

El gran alboroto que se ha armado con la cuestión de la nueva Ley Lacap y todo porque le ha tocado el pingüe negocio a los laboratorios y droguerías. Normalmente estaría en contra de liberar de ataduras a los Ministerios en el campo de las compras y contrataciones, pero ante ese andamiaje escabroso que se ha construido a través de los años en torno a las comprar del gobierno y los intereses privados, amparados en un perverso mercantilismo, creo que lo mejor es la liberación.

No me cabe duda de que se abren las puertas al peligro de la arbitrariedad y discrecionalidad de funcionarios que podrían verse tentados a delinquir, pero es que más corrupción de la que tenemos es casi imposible, por lo que podemos esperar que, funcionarios con un poco de pudor y honestidad, nos entreguen un respiro.

Tal sería el caso de la compra de medicamentos. Hasta hoy día, las estructuras proteccionistas nos han significado tener las medicinas más caras del mundo. Y peor aún, el Estado ha estado comprando medicinas de calidad dudosa, algunas que no necesita, en cantidades que no requiere, a precios exorbitantes, y todo esto a expensas de los pacientes de hospitales y del erario público. Y los únicos beneficiados son un pequeño y cerrado grupo de seudo empresarios con mucho poder político. Ya es tiempo de corregir esto.

Habiendo dicho esto, y entendiendo que esta medida sería transitoria, debo insistir en que la verdadera y duradera solución es la de pripiciar la competencia abierta. Quitar trabas y obstáculos. Desarmar esas perversas estructuras como la del Consejo de Salud Pública y la Junta de Vigilancia que son verdaderos estancos de corrupción. Ahí los laboratorios y droguerías y las farmacias son jueces y parte y su único interés es el de proteger sus jugosos negocios, a costa de la salud y el bolsillo de los ciudadanos.

La Super intendencia de Competencia tiene aquí una labor urgente que llevar a cabo. La de desmantelar estas estructuras perversas y abrir el mercado a la competencia. Un par de requisitos por aquí y por allá bastarían para asegurar la calidad y la procedencia de los medicamentos y el resto quedaría sujeto a la competencia, que es la mejor regulación que existe en asegurar los intereses de los consumidores.

Las autoridades lo saben, pero han caído presas de otros interees, algunos político-económicos, que están pujando por entrar al jugoso mercado, manteniendo las estructuras actuales, lo cual les aseguraría ganancias como las que están recibiendo los de ALBAPETRÓLEO, con el mercado de los combustibles. Si con esta nueva ley Lacap se está propiciando la entrada de ALBAMED o algo similar, al final no estaríamos ganando mucho. El ejemplo lo tenemos con los combustibles. El asunto es que en el caso de las medicinas, los precios sí podrían bajar a niveles increíblemente bajos en beneficio de la población, si se permitiera un mercado abierto y libre de tantos obstáculos como los que actualmente existen.

Yo invito al señor Super Intendente de Competencia a que se atreva a desregular este mercado y permitir que cientos de competidores entren al mismo. Verá que de inmediato, medicinas que actualmente cuestan $20.00 bajarían a $2.00 y las de $5.00 a $0.80 y las de $50.00 a $3,50 y así por el estilo. Quizá las únicas que no bajarían mucho serían las que actualmente se venden baratas porque no contienen nada. Esto no es invento mío. Los estudios están ahí y los conocen muy bien las autoridades.

La mejor manera de mejorar la economía de un país es permitiendo la COMPETENCIA de forma transparente y limpia, regulando lo que se debe regular, como ser calidades, reglas claras, respeto a los contratos, prohibiendo la publicidad engañosa, etc.

Yo creo que el gobierno podría anotarse un gran hit si se atreve a meterle el diente a este tema. Necesita dar un buen golpe de timón y aquí tiene un campo muy propicio y efectivo para comenzar. El país, la gente, la economía y su prestigio bien valen la pena intentarlo Y debe aprovechar el poco capital político que aún le queda para poder hacerlo. Si se espera mucho quizá ya sea muy tarde.

 

You can leave a response, or trackback from your own site.