Cuestionando a Paolo
Por Hermann W. Bruch

Admiro la capacidad de análisis de Paolo Luers. Me encante su estilo periodístico. Sigo con atención sus agudas y atinadas críticas y casi nunca me pierdo sus artículos de la Columna Transversal en el periódico cybernético El Faro. Es así como he tenido el gusto de leer su última entrega titulada “Desperdicio de talento, liderazgo y oportunidad”. (para leer columna presione AQUÍ)

No me atrevería jamás a polemizar con Paolo pues con su talante intelectual me haría pedazos. Es por eso que prefiero hacerle algunas preguntas y al mismo tiempo unas cuantas reflexiones.

¿Esperabas tú realmente encontrar a un Galeano renovado? ¿O fuiste a la UES a encontrarte con el personaje redivivo únicamente? Me temo que esto último es quizá la razón por la te sentiste motivado a meterte en un anfiteatro lleno de personas en busca de experiencias colectivas de histerismo universitario, con arengas y canciones reeditadas de una época en la que una parte del mundo pensó encontrar respuestas a preguntas que quizá no las tienen.

Me temo que en estos tiempos no estamos ante la inminencia de planteamientos intelectuales innovadores que nos ofrezcan algún tipo de esperanza en cuanto a resolver las grandes interrogantes que han mantenido en zozobra a la humanidad por mucho tiempo. No se vislumbran pensadores ni pensamientos capaces de poner a prueba a la imaginación de jóvenes y viejos. Ni en la izquierda ni en la derecha. Si Eduardo Galeano hubiera sido de esta generación seguramente habría escrito un libro con el título: “Las entrañas violadas y masacradas de América Latina”.

El pensamiento provocativo y alucinante de Karl Marx, el liberalismo de Adam Smith y toda la bibliografía de predecesores y seguidores, fracasaron en darle al mundo esas respuestas tan anheladas por tanto tiempo.

Las mentes de la juventud no van a ser sacudidas tan fácilmente por el pensamiento que realmente podría ofrecer un camino hacia resolver tantas contradicciones humanas como las que aquejan a – precisamente –
la humanidad. Y es que ese pensamiento no tiene fórmulas mágicas, ni ofrece panaceas baratas y sencillas, ni quita a unos para dar a otros. Tampoco es revanchista. Ese pensamiento, el mismo que podemos encontrar en cualquier religión del planeta, es simplemente uno: no hagas al otro lo que no quisieras que te hagan a ti. Y su más eficiente derivado, compórtate con los demás de la misma forma como esperas que se comporten contigo.

Suena simple. Suena a estereotipo. Suena cursi. Es viñeta. Quizá por ello es que nadie le presta atención y no cautiva las mentes inquietas de los jóvenes ni las angustiadas de los desposeídos.

¿Por qué Galeano no se atreve a plantear su mensaje de manera simple y lógica como es la regla de oro? Pues precisamente porque no es innovador ni es revolucionario. No es complicado ni es rimbombante. No es intelectual.
Le pregunto a Paolo, ¿cuál es el planteamiento de la izquierda que pudiera sacar al mundo del marasmo en el que se encuentra? ¿Cuáles son los planteamientos que tú consideras podrían ofrecer soluciones a las desigualdades y a las inequidades y peor aún, a las iniquidades que se cometen contra lesa humanidad?

¿No crees tu que quizá lo que está haciendo falta es juntar a los intelectuales de izquierda y de derecha, a los pensadores, académicos, profesionales, jóvenes, viejos, mujeres, blancos, negros, amarillos, católicos, protestantes, cristianos, evangélicos, budistas, ateístas, a los Galeanos, Fuentes, a los Gabos, los Vargas Llosas, Friedmans, Harbergers, Tatchers, etc., etc. para plantearle firmemente a los gobernantes del mundo, los Bushes, los Putins, a los Castros, Chávezses, Lulas, Kirschners, Scroeders, a sus secuaces empresarios mercantilistas y sus detractores ambientalistas, que ya es tiempo de dejar de lado la diatriba intelectual, ideológica y politiquera para comenzar a transmitir esta simple, sencilla, cursi y estereotipada regla de convivencia?

¿Sería mucho pedirles a todos ellos y a nosotros que dejemos la arrogancia y la rimbombancia de lado para dar paso a la sensatez, la cordura y el respecto a los demás? ¿Será mucho pedirle a las universidades del mundo, especialmente a sus escuelas de negocios, que abandonen sus propuestas mercantilistas y expropiadoras y adopten un “pensum” más humano para regular las acciones y las interrelaciones de las personas?

¿Qué piensas tú Paolo de estas cosas? Yo converso contigo y tengo la impresión de que eres una persona con sentido común. Estoy convencido también de que eres honrado y honesto. ¿No crees que el equivalente del capitalista voraz y despiadado es el intelectual de izquierda que se aleja de la verdad al pretender imponer su propia verdad ampulosa y pedante olvidándose de la realidad de las grandes mayorías que no entienden lo que dicen, pero sí tienen hambre y necesidad de techo, salud y comida?

No me contestes a mi, amigo Paolo. Sigue escribiendo como lo haces. Estas preguntas y estas reflexiones no conllevan la intención de molestarte ni de contradecirte, mucho menos la de polemizar contigo. Pero sí definitivamente llevan la intención de levantar polémica entre quienes se quedan pasivos en sus casas, en sus trabajos, en su diversión, en su sufrimiento, en sus carencias, en sus dolencias, en su pobreza y no hacen nade ni piensan nada; simplemente van pasando. Sí, van dirigidas a todos ellos con la intención de sacudirlos y despertarlos de su pereza intelectual. Algo que Galeano pudo hacer y no hizo.
Gracias Paolo por tus artículos.

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