POSTALITAS

 

Me cuesta mucho entender qué es lo que nos está pasando. He decidido escribir corto y al grano y compartir algunas de mis angustias al ver cómo vamos hacia un descalabro social y pareciera que no tenemos idea de cómo evitarlo.

 

POSTALITA #1.

Muy poco y muy tarde

Este día he podio ver, en dos matutinos, unas publicaciones que ni siquiera llegan a página completa, conteniendo un comunicado de un grupo de personas y organizaciones de a sociedad civil, dirigido al Cuerpo Diplomático en el cual se denuncia la ruptura de la institucionalidad y la amenaza con la destitución o traslados de los magistrados de la sala de lo Constitucional. No puedo más que sentir desmayo por dos razones principalmente. Una, porque siento que esto es un gemido, dirigido a la comunidad extranjera, expresado tímidamente y posiblemente muy tarde, ante hechos que se han venido gestando desde hace mucho tiempo, ante nuestras narices y por lo que ninguna de estas personas y organizaciones han querido pronunciarse de manera contundente.

 

La segunda, porque personalmente he denunciado estos hechos repetida y consistentemente, desde hace años, al punto de ser tildado alarmista y revoltoso y habiendo de paso, perdido espacios de opinión en los medios tradicionales, para complacer a funcionarios y mandatarios a quienes no les ha gustado que mis opiniones fueran del alcance del público.Ahora se piensa que con estos simples desplegados se pueda salvar una situación que ya está a punto de estallar. Una curita para curar a un enfermo que está desangrando profusamente y al borde de la muerte. Mientras tanto, los “genios” de la política, están deleitándose desde las graderías del circo viendo cómo los ciudadanos nos retorcemos ante el dolor de ver caer nuestra incipiente democracia sin saber qué diablos hacer. Estos genios de la política tienen nombre y apellido, amigos. Se llaman Tony Saca, José Luis Merino, Mauricio Funes y detrás de todos ellos está el amigo enfermo y moribundo, Hugo Chávez.

 

El montaje de este teatro inició antes del lanzamiento de Funes como candidato. Saca y Merino lo pactaron en casa presidencial. Lo demás es historia y ahora la estamos viviendo. ¿Por qué tanto miedo para señalar las cosas como son? ¿Es que salvar nuestros negocios, nuestras empresas, nuestros privilegios, nuestra posición social, es más importante que contraponerse a las fuerzas del mal para salvar al país? Entendamos bien esto: ahora sólo nos quedan los 4 MAGISTRADOS y la organización civil liderada por el entusiasmo y la sinceridad de los jóvenes. Si no hacemos uso de estos dos recursos, si no nos lanzamos abiertamente en su defensa y en su apoyo respectivamente, mejor empaquemos nuestras maletas y nos vamos a vivir a otro país.

 

POSTALITA #2

La anti ética de Lizette

Al leer la carta de Paolo dirigida a la presidenta del Tribunal de Ética Gubernamental, Lizette Kury de Mendoza, no pude más que recordar aquella época en la que conocí a la Licenciada Kury, habiéndose ganado mi respeto y admiración por lo que consideraba yo era una persona profesional del derecho, integra y honesta. Eran otros tiempos y otras circunstancias. Hasta me atreví a enviarle en algún momento un correo expresándole esta admiración. Cuando fue nombrada al puesto que ocupa actualmente, de manera ingenua pensé que al fin tendríamos un paladín (¿o tengo que decir paladina?) vigilando el cumplimiento ético de nuestros gobernantes. Pensé bien de Mauricio y pensé bien de la Licenciada de Mendoza. Ahora me arrepiento. Lo que ella ha hecho o ha permitido que el tribunal bajo su cargo hiciera, en relación con la demanda interpuesta por un ciudadano contra el presidente de la República por su viaje a Disney con su familia en un Jet privado, es realmente una vergüenza. Los argumentos esgrimidos en su sentencia son realmente dignos de lástima (y de reflexión). Hasta dónde puede llegar una persona, en menosprecio de sus principios (si es que alguna vez los tuvo, yo creo que sí); de sus conocimientos profesionales y de las enseñanzas de sus maestros (seguramente tuvo algunos ilustres); de sus amistades (al menos aquellas que no son de su gremio en donde la mayoría se comporta de manera similar a ella); de su familia (seguramente hay muchos que son gente digna y de principios) y del país en general.

Hasta hace poco yo la llamaba Licenciada con todo respeto; ahora la llamo la Lyzette, esa que se sometió a las veleidosidades del presidente y al “gustirrín” de estar donde hay, en espera del reparto, si es que le llega algo. Así son las cosas en nuestro querido país. ¡Qué tristeza!

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