FACUNDO

Elegía a Facundo

Por Hermann W. Bruch

Facundo vive.

No existe ningún pendejo capaz de quitarle la vida a Facundo.

Ni siquiera un pendejo guatemalteco, narcotraficante o

¡a saber qué mierda!

 

A Facundo nadie podía quitarle la vida pues él la había vivido toda. Facundo vive, porque nos ha dejado a Facundo.

 

El poeta que cantaba o el cantante que recitaba.

No era ni lo uno ni lo otro sino todo eso y más.

Facundo hablaba en poesía y recitaba en prosa.

 

Yo no quisiera ser chapín en estos momentos, aunque debo confesar que no culpo a los chapines por la muerte de Cabral.

 

Culpo a los políticos.

Culpo a los gobiernos.

Culpo a la hipocresía.

Culpo a la apatía.

Culpo a la falta de coraje de quienes decimos ser ciudadanos y no somos más que unos pendejos.

 

Facundo así nos llamaba.

Pendejos peligrosos que cuando somos mayoría hasta elegimos presidentes.

Así somos de pendejos.

 

Facundo amaba al mundo que “a pesar de tanto suicida y de tanto homicida sigue siendo un paraíso”.

El no tenía casa para poder ser libre.

No tenía tarjeta de crédito para ser libre.

 

Ahora es libre de verdad.

Nos ha dejado a todos atontados, pensando que somos lo que no somos.

Hasta pronto Facundo.

Gracias.

 

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