Seguridad jurídica, juridicidad e inversión extranjera
Por Hermann W. Bruch


La constante propaganda gubernamental, vergonzosamente magnificada por los grandes medios de comunicación, nos hace pensar que el país es un dechado de virtudes que lo hacen apetecible y apetecido por inversionistas extranjeros. Nada puede estar más alejado de la realidad. Sólo basta con ver las cifras de inversión de los países vecinos y compararlas con las nuestras para darse uno cuenta de la gran mentira.

Por supuesto que, dada la habilidad comunicadora que tiene el gobierno, asesorado por expertos extranjeros, y comandada por el mismo presidente quien es un comunicador nato y de profesión, estas cifras son constantemente manipuladas y distorsionadas para crear confusión y de esa manera hacerlas parecer como positivas para nuestro país.

Da la casualidad que la mayor inversión extranjera que ha habido en nuestro país es aquella que ha venido a comprar activos del Estado. Esto en términos reales no es inversión. Es un simple cambio de dueño.

Se habla mucho del caso DELL, pero en realidad no ha habido mayor impacto pues ni siquiera han podido generar los empleos que pretendieron en sus proyecciones. ¿Por qué? Pues sencillamente porque en nuestro país no hay mano de obra calificada – en este caso gente con dominio del idioma Inglés. Los pocos que hablan inglés, lo hablan mal y no califican para un “call center”. Por supuesto que hablo de los desempleados. A ninguna persona con un empleo decente se le ocurriría aplicar a uno de estos empleos que son el equivalente tecnológico de los puestos de trabajo en las maquilas.

Pero la pregunta que debemos hacernos es, ¿por qué no llega la buena inversión a El Salvador? Hay muchas explicaciones y para entenderlas a fondo hay que ver las matrices de calificación utilizadas por los potenciales inversionistas antes de decidirse por un país u otro. Existen los beneficios fiscales que son condición sine qua non siempre. Pero también se miden otros aspectos importantes como la disponibilidad de energía eléctrica, comunicaciones modernas, conectividad, nivel académico profesional.

Detengámonos un ratito en este punto. Una simple pregunta y la obvia respuesta nos aclara lo mal que andamos en este aspecto. ¿Tenemos secretarias profesionales en oferta para suplir la demanda? No. ¿Bilingües? Menos aún. ¿Hay contadores profesionales que realmente sepan algo de contabilidad y de las leyes? No. ¿Qué sepan algo de las leyes internacionales de contabilidad? Menos aún. ¿Tenemos expertos en informática que realmente sepan algo de informática? Los que hay están bien empleados y bien pagados. Los demás, son charlatanes que van de compañía en compañía hasta que se descubre que no saben nada. Por supuesto que a los empleadores extranjeros no los pueden engañar. No pasan el examen.

Pero quizá el criterio más importante y que más pesa en nuestra contra es el hecho de que tenemos un sistema jurídico que da pena. Corrupto según el Departamento de Estado de las EE.UU. El país no goza de un nivel medianamente aceptable en aspectos de seguridad, sea esta física o jurídica. No somos un país en el que se respire cultura de respeto a la ley. Ésta la transgreden desde gobernantes, legisladores, magistrados, jueces, abogados hasta el más pinche ciudadano. Aquí es jungla y de la más espesa. No nos engañemos.

Exagerado me dirán algunos. Aguafiestas me dirán otros. Antisistema me han llamado muchas veces. Pero la verdad es que, en la intimidad de su conciencia, nadie está en desacuerdo conmigo. Sabemos que esto es así, pero no nos atrevemos a decir nada pues peligra el sostenimiento de un sistema que así ha funcionado por décadas por no decir siglos. A nosotros nos vale. Ya estamos acostumbrados, pero a los inversionistas extranjeros no les gusta y prefieren irse a otros lugares menos tenebrosos. Incluso Nicaragua nos gana en este sentido, o sea que hay mucho más respeto a la ley allá que aquí. Incluso, un ex presidente está preso por corrupto. ¿Se imaginan ustedes algo similar aquí? ¿Es que no hay ex presidentes corruptos en nuestro país? ¿Y entonces cuál ha sido la razón de la nefasta decisión de la Super Nefasta corte suprema de justicia (no se merecen las mayúsculas) con respecto a la Sección de PROBIDAD?.

Aquí me quedo para que usted siga con el análisis.

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