LUCHAR CONTRA LA CORRUPCIÓN

Hay que sacar los trapos sucios al sol – ja, ja, ja

Por Hermann W. Bruch

La entrevista al Diputado Elizardo González Lobo nos permite un atisbo a la corrupción de tal manera que hasta ganas de llorar nos da, pero como a él todo esto parece causarle risa y dicen que la risa es más sana que el llanto, pues, reír nos toca.

 

Y cuando ya estamos cansados de reírnos de estas linduras que cometen algunos de nuestros diputados, nos encontramos con que uno de ellos, muy notorio por cierto, debido a los múltiples cargos que ha tenido desde hace más de veinte años y a las andanzas nocturnas de borracheras y disparos a policías, Francisco Merino López se siente ahora víctima al haber comprado un lote a precio de me lo llevo, un lote baldío cubierto de malezas y en el cual no habían construcciones. Estafado, dice él. Pobrecito, nos dan ganas de llorar con él para consolarlo en su dolor. ¿Es que el esperaba recibir el lote con todo y casa y piscina, para justificar el precio pagado?

 

El caso es que, la famosa Reforma Agraria (transformación le llamaban) no fue más que una piñata que terminó en un problema para el Estado y en beneficios a diputados y funcionarios que hicieron su agosto comprando tierras del ISTA, desfigurando la misión original de esa institución. El problema del estado estriba en que no encuentra la forma de pagarle a los anteriores dueños de esas apetecidas tierras, por lo que ahora, se ve forzado a ignorar la ley para poder vender a quien no corresponde, en una mezcolanza de transacciones que se prestan para todo menos para la transparencia.

 

Ya comenzaron a salir estos trapitos sucios al sol y, a medida que avanza el tiempo, y que nos acercamos a las elecciones del 2012, seguramente se multiplicarán, dejando claramente en el imaginario nacional que en El Salvador no existe el servidor público sino que gente sin escrúpulos que se aprovecha descaradamente de su posición para beneficiarse. El presidente Funes ha dicho que no le temblaría la mano para poner en la cárcel a los corruptos. A ver si ahora que estas cosas salen a la luz, debidamente documentadas, vemos la sinceridad de sus intenciones.

 

Nosotros los ciudadanos debemos poner más atención y denunciar cualquier anomalía que conozcamos. No se trata de convertirnos en soplones, pero si de poner el dedo en esa llaga que tanto daño y dolor nos causa como país: la corrupción. No es justo que mientras hay gente muriendo por falta de atención en hospitales, o por falta de medicinas, o por una atención deficiente, otros malos salvadoreños se aprovechan de sus puestos de privilegio – cosa que no debiera existir – para enriquecerse o para obtener gangas a costa del Estado.

 

Vergonzoso el caso denunciado por la ciudadana Teresa Guevara de López en su artículo del domingo 21 de agosto, “Despilfarro y escasez” en el que menciona la petición del director del Hospital de Maternidad al personal de recortar gastos pues no alcanza el presupuesto, mientras diputados andan de la seca a la meca gastando millones de dólares en viajes innecesarios.

 

Los ciudadanos debemos mantenernos indignados constantemente y no descansar ni dejar descansar a los corruptos. Es hora de comenzar a actuar como buenos salvadoreños y poner presión en las autoridades porque estas cosas se castiguen y no queden impunes. Con un puñado de buenos y ejemplarizantes casos veremos cómo otros ponen a remojar sus barbas y poco a poco v eremos resultados.

 

 

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