cualquier parecido es pura coincidencia

Cuentos de puertos y pueblos muertos

POR HERMANN W BRUCH

 

Chiquitilandia es un país chiquito, situado en medio de un continente, rodeado de otros países pequeños, los gobiernos posteriores a su crenta guerra civil tuvieron la visión de proyectar un puerto que serviría de manera estratégica para completar la cadena logística de transporte entre los océanos del Pacífico y del Atlántico, como parte de un macro proyecto de interconexión que en algún momento se llamó PPP. Esto requería de una instalación capaz de manejar “containers” (TEUs en el lenguaje técnico)que luego podrían moverse a través de un canal seco para pasar de un océano a otro. Todo un proyecto visionario de primer mundo.

Toda esta historia, como cualquier historia, tiene protagonistas, antagonistas, personajes misteriosos, personajes mafiosos, sicarios económicos, agentes internacionales de gestión, en fin, todo un sistema preparado para convertir una idea en realidad, enriqueciendo en el camino a contingentes de “expertos”, técnicos, economistas, ingenieros, banqueros y los siempre presentes políticos manipuladores.

El puerto fue construido con fondos provenientes de un país asiático amigo y todo parecía caminar de maravillas hasta que un día….Puffff! aparecen los políticos y las aves de rapiña y comienzan a manosear el proyecto de tal forma que, pasan los meses y luego los años y, mientras las lindas y modernas instalaciones se deterioran, se discute si se concesiona si lo maneja el estado o si lo privatizan o si esto o aquello. Lenguaje de necios y de sordos en donde la gente común y corriente se queda en la luna.

En ese país hay grupos de poder que andan siempre buscando la forma de esquilmar al raquítico estado de los pocos recursos que tiene para administrar el bienestar de su gente. Las especulaciones no faltan y toda una suerte de rumores, teorías conspirativas, grandes disertaciones de analistas sabelotodo, mantienen ocupados a los diversos programas de entrevistas y de opinión que abundan en el espectro mediático de Chiquitilandia.

Diferentes versiones se manejan a manera de “noticias”, pero ninguna parece realmente explicar el por qué las magníficas instalaciones portuarias están abandonadas, causándole al estado millonarias pérdidas.

Por ahí cerca de ese puerto existen unas playas bellísimas que otrora fueron puntos de atracción turística en donde poco a poco había ido floreciendo un comercio interesante. Playas con nombres de frutas, de colores negro y blanco y de bellos árboles amarillos. En esas idílicas playas se construyeron casas descanso, algunas modestas, otras verdaderos palacetes, en donde las familias acomodadas acostumbraban pasar sus vacaciones, gozando de un mar de indescriptibles atractivos y oferta riquísima en productos pesqueros. Pero últimamente este bucólico entorno se ha deteriorado aceleradamente al grado que ya no existen hoteles ni restoranes ni ventas ni turistas. Las casas de playa están abandonadas y en venta. Realmente deprimente. Verdaderos Pueblos Muertos.

Por supuesto que los rumores circulan a montones, puesto que las autoridades parecieran no preocuparse del problema. Se aduce que las pandillas se han apoderado del lugar, pero como la gente de Chiquitolandia es muy suspicaz, se habla de contubernio entre algunos grupos de poder y las autoridades con intención de provocar la caída de valor de las propiedades para poder luego adquirirlas a “precio de me lo llevo”. Obviamente que el siguiente capítulo será el de recuperar la zona para convertirla en un paraíso turístico y de paso cambiarle la vocación al puerto para posibilitarlo a servirde atraque de Cruise Liners internacionales.

O sea que, el problema de concesión del puerto podría tener mano peluda detrás. En Chiquitolandia todo es posible. Así es como se hacen las cosas. Desde inicios de la colonia, fue la forma como a la población indígena le arrebataron sus ejidos, convirtiéndolos en latifundios privados que dieron luz a ingentes capitales que ahora dominan el espectro político económico de esa pequeña nación.

Y colorín colorado este cuento se ha terminado. ¿O no?

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