PARTIDOS PIRATAS

Hay que llevar pasión a la Asamblea

Por Hermann W. Bruch

 

Tuve la oportunidad de asistir a un evento trascendental que se llevó a cabo en el Auditorium de la Universidad Francisco Gavidia el lunes 19 del corriente mes, convocado por el Movimiento Político Independiente – MPI, de los salvadoreños en el exterior y la UFG.

 

Excelente idea, excelente foro y excelentes ponencias de los distinguidos ciudadanos, Dagoberto Gutiérrez, Julio Valdivieso y Alfredo Mena Lagos. Pudimos ser testigos de los anuncios de varias candidaturas independientes. Escuchamos discursos de los candidatos. Pudimos conocer las intenciones del MPI de ayudar desde los EE.UU. a que esas candidaturas progresen. Nuestros compatriotas nos están diciendo que quieren cambios y que están dispuestos a presionar por los mismos. Después de todo, son ellos los que actualmente mantienen a flote nuestro país. Sin remesas estaríamos contando otra historia. Una historia de horror.

 

A pesar del optimismo generado en ese evento y las esperanzas que los jóvenes han puesto en las candidaturas independientes, quedó evidenciado que los obstáculos que están planteados debido a las exigencias desmedidas impuestas por los partidos políticos, atentan contra este esfuerzo ciudadano. Una cosa es tener entusiasmo y otra es, como muy atinadamente lo expresó Julio Valdivieso, pelear como conejo amarrado contra tigre suelto (o algo parecido).

 

Entre las diversas ponencias y participaciones, alguien planteó, con patético realismo, que aparentemente “las negociaciones” entre órganos del Estado ha dado como resultado que nuestra Sala de lo Constitucional se ha quedado callada. Tiene deuda pendiente. Hay dos sentencias que debieran haber sido dadas a conocer y que se han quedado en la bandeja de salida de la Sala. Ambas allanarían el proceso electoral a favor de la ciudadanía y en contra de la partidocracia. Las demandas han sido puestas, pero las resoluciones de la Sala no se han convertido en sentencia firme, incuestionable, mandato imperativo. Los ciudadanos nos hemos quedado a medio orgasmo, como cohete soplado.

 

Al final del evento pedí – y me dieron la palabra – y expuse algunas ideas a los jóvenes allí presentes. La necesidad de llevar pasión a la asamblea. Que tomaran en cuenta que la fuerza de una idea es más poderosa que una marca de partido. Esa idea es la de INDEPENDIENTES, concepto que ha mantenido el interés de la gente desde hace más de diez años.

 

Esto me hace traer a cuenta que en días pasados supimos que en Berlín, Alemania, el Partido Pirata, un partido de rebeldes, de jóvenes indignados, ganaron 15 lugares en el parlamento.

 

 

Los partidos Piratas nacieron en Suecia y ya existen en 33 países europeos.

 

Algo similar podríamos hacer en El Salvador. Nuestros jóvenes tienen creatividad, tienen pasión, tienen indignación y buscan el verdadero cambio. Algo que debe despertar en todos nosotros el entusiasmo que hemos perdido por culpa de la partidocracia. La esperanza tiene olor y sabor a juventud.

 

Es el momento de trabajar por la Fundación de la Nueva República de El Salvador.

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