Presidente Saca ¿presidente de qué o de quiénes?
Por Hermann W. Bruch

Hace algunos días, en una entrevista de televisión le he hecho la invitación al presidente Saca de renunciar a la presidencia de su partido ARENA para que realmente puede desempeñarse como presidente de todos los salvadoreños. Obviamente, él no me hará caso pues soy sólo un ciudadano común y corriente que, además es muy inoportuno para él y sus funcionarios así como lo soy para diputados, jueces y magistrados de nuestro sistema de gobierno.

El argumento que sustenta mi petición al señor Saca es bien sencillo: como presidente del COENA (organismo rector de su partido ARENA) él tiene que mantener lealtades y sumisiones que le imposibilitan cumplir con su mandato constitucional como Presidente de la República de El Salvador. De hecho, al ser leal a su partido ARENA el deja de ser leal al pueblo de su país. Esto no requiere de ser un “cientista” político ni de hacer ningún análisis jurídico para poder entenderlo. La misma definición de “partido” político destaca el hecho de ser parte de y no un todo. De representar a parte de y no a todos.

Los muy leales súbditos de su partido, diputados sometidos a la disciplina partidaria, han pedido a Saca terminar su mandato como presidente de ARENA en el 2009, cuando termina su mandato como presidente de El Salvador. Ellos han querido con esta demostración, dejarle claro que ellos, los diputados, le son leales a él y al partido. ¡Qué diablos les importa ser leales al pueblo salvadoreño! Después de todo no es el pueblo el que elige sino la cúpula de los partidos. Así es como está establecido el sistema imperante y así es cómo funciona la cosa.

No debiera sorprender a los partidarios del partido ARENA ni a nadie el hecho de que la popularidad del presidente Saca se ha reducido 15 puntos, de acuerdo a la Consultora Mitofsky de México, al comparar los resultados de una encuesta llevada a cabo en julio con los resultados de una similar llevada a cabo en abril de este año, noticia que sólo pudimos leer en Diario El Mundo, que da muestras de ser, hoy por hoy, un diario comprometido con su rol de informar a la gente y no de hacer propaganda al gobierno.

El presidente ha tenido varios desaciertos en los últimos tiempos, precisamente porque confunde sus roles como presidente de dos instituciones muy distintas: el país y el partido. Estas confusiones se dan mucho más notorias cuando vemos que las decisiones institucionales del país se toman con una desmedida coloración política y sectorial. Nuestro país adolece de grandes deficiencias en materia de seguridad, educación, salud por mencionar los más importantes. Estos déficits se dan al mismo tiempo que grandes superavits se producen en beneficio de grandes grupos económicos, gracias al desmedido entendimiento que hay entre el partido de la derecha, sus patrocinadores/financiadores y el gobierno de la derecha que tiene un presidente leal a su partido y a sus dueños.

Por estas y muchas otras razones que rayan en lo ético-político es que hago nuevamente la invitación al señor Elías Antonio Saca a saldar a tiempo esta tremenda deuda que tiene con la ciudadanía de El Salvador y busque un sustituto que tome las riendas de ARENA y lo deje libre de estas preocupaciones para dedicarse de lleno a la magna labor que el pueblo le ha encomendado en las urnas: mitigar los deficits que en materia social tiene el gobierno de El Salvador con la gente menos privilegiada.

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