El tema del día

Vulnerabilidad: la palabra de moda

Por Hermann W. Bruch

El discurso nacional recoge en estos días unas cuantas palabras y conceptos que están relacionados con la catástrofe creada por la depresión tropical E12 que duró más de diez días, dejando a nuestro país en un estado más deplorable de lo que estaba antes.

La más utilizada y la que más atrae a cuanto analista ha pasado por los medios entregando sus sesudas interpretaciones, diagnósticos y recomendaciones es la palabra vulnerabilidad. Parecemos niños con juguete nuevo el día de navidad.

Todo esto me ha motivado a hacer y compartir unas cuantas reflexiones con la esperanza de que sirvan a más de alguno para encontrar ideas y soluciones que, aplicadas colectivamente nos ayuden a enrumbarnos hacia una política de Estado que nos permita enfrentar de forma más eficiente estas vicisitudes que nos depara, periódica, implacable e inexorablemente, la madre naturaleza.

Quisiera comenzar por decir que nuestra vulnerabilidad no proviene de los actos naturales sino de nuestra pésima preparación para enfrentarlos. Somos vulnerables por falta de organización social, falta de capacidad y aptitudes profesionales, una muy mala actitud en torno a diseñar, implementar y asumir una plataforma disciplinada de prevención,preparación y de reacción ante estos actos de la naturaleza y lo más importante y gravitante, una ausencia casi total de honestidad en casi todos los planos de nuestro desempeño ciudadano. La “viveza” se ha convertido en nuestra principal característica como ente social. Esta viveza rápidamente desemboca en una actuación corrupta.

Cuando he mencionado la palabra “actitud” y la he descrito como mala, me refiero a nuestra incapacidad de escuchar, de consultar, de reconocer, de conceder, de ceder y de admirar, en pocas palabras no somos capaces de concertar.

Escuchando una de tantas entrevistas radiales en estos días, escuché a unas jóvenes “tuiteras”, Nadina, Melody y Bessy, que hablaban acerca de algo parecido al tema que estoy tratando de desarrollar. No estoy del todo seguro pues sintonicé tardíamente el programa y solo pude escuchar algunos conceptos fuera de contexto, pero uno de ellos me ha impactado positivamente por su tremendo sentido de pertinencia. Ellas hablaban de “diálogos ciudadanos creativos” dentro de la cadena de pensamiento creativo y ciudadanía creativa. Digo tremendo pues tiene una capacidad de impactar de manera positiva y muy incidente en el pensamiento de los ciudadanos, quienes podemos irradiar alrededor nuestro y hacer crecer esto de manera exponencial. Es parte del pensamiento positivo de ¡Sí podemos!

Por eso es necesario pasar de lo negativo a lo positivo. Aquí dejo planteado el reto. Vamos a pasar a crear el espacio para desarrollar una capacidad para escuchar, para consultar, para reconocer, para conceder, para ceder y para admirar, en pocas palabras, para concertar.

Y tal vez así podemos disminuir nuestra vulnerabilidad y convertirla en fortaleza.

You can leave a response, or trackback from your own site.