LIDERAZGO

El Contador de Historias

Por Hermann W. Bruch

El tema de liderazgo ha cobrado mucha relevancia en estos tiempos. Nada realmente nuevo, pues sin líderes el mundo no sería lo que es ni hubieran historias que contar. La humanidad no ha sabido sostenerse de manera homogénea sin la ayuda de líderes que han sabido proporcionar a sus clanes los derroteros que han hecho posible que algunos conglomerados caminen por un determinado rumbo. Es un tema para antropólogos y sociólogos, pero no deja de ser también un tema para comunicadores y para políticos.

Las sociedades que conforman los países no siempre logran tener los líderes idóneos y por ello algunas progresan de una forma diferente y otras muchas se pierden en el camino y se convierten en estados rezagados e incluso fallidos. Todo ello es atribuido a sus líderes. No debemos desestimar que los líderes solamente reflejan la voluntad colectiva y que si no los saben elegir, caen presas de farsantes que terminan aprovechándose de su condición para beneficio propio y de sus más allegados.

Los estudiosos han diseñado teorías en torno a la definición y características de los buenos líderes. Y una de ellas es la que más me llama la atención por tratarse de un tema de sumo interés social. La propuesta es de que los líderes son contadores de historias y mientras más interesante sea la historia, más contacto establecen con sus seguidores. Una historia bien contada, con pasión, con sentimiento, con honestidad, seguramente establecerá una relación estrecha y provechosa entre el líder y sus seguidores Si la historia es engañosa y carece de pasión y sinceridad, podemos esperar lo peor.

A veces, los charlatanes son muy hábiles en imprimir un falso sentido de vehemencia a sus historias lo que puede ser confundido como pasión y los pueblos se dejan engatusar por lo que es una de las tareas de buen gobierno el educar y formar un sólido sentido de interpretación y análisis en la gente para poder discernir entre lo real y lo falso. Algo que no es tan fácil pues se requiere de un amplio criterio y manejo del sentido común que no es ni por lejos el más común de los sentidos. Por ello es que los pueblos son presas fáciles para estos falsos predicadores y contadores de historias.

El desafío de las Escuelas de Ciencias Políticas, de Comunicación, Marketing, Negocios y Universidades en general es el de formar verdaderos Contadores de Historias que sepan crear motivación en las personas bajo su influencia y al mismo tiempo fomentar campañas de divulgación y educación con el objetivo de provocar un riguroso discernimiento que sirva para acorralar a los charlatanes. Una especie de apología del pensamiento discursivo.

Se nos viene encima un intenso proceso electoral y seguramente tendremos un espectro mediático cargado de palabrerío y charlatanería política carente de contenido y sustancia, pero también estaremos ante la posible aparición de verdaderos contadores de historias que nos querrán cautivar con ellas y conseguir nuestro voto. Ahora es cuando los que ejercemos nuestro derecho y deber del sufragio tenemos la oportunidad de elegir una mejor calidad de políticos y de esa forma iniciar la transformación de la “clase política” que tanto hemos venido despreciando por su deleznable desempeño.

La idea es distinguir entre los que nos cuentan historias de los que nos cuentan cuentos.

 

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