las truculencias del FMLN … Y otros

¿Es el FMLN un partido del pueblo y para el pueblo?

(¿o es una maquinaria siniestra de hacer negocios?)

Por Hermann W. Bruch

Como ciudadano salvadoreño, creyente en la democracia verdadera, no dejo de preocuparme por lo que está pasando en nuestro país. Luego de terminada la guerra y de haber podido presenciar los procesos que nos condujeron a los Acuerdos de Paz, no deja de desilusionarme y de indignarme la forma cómo se ha distorsionado todo el espíritu de ese gran paso que en su omento dimos los salvadoreños.

Me indigna ver la capacidad que tienen los políticos de convertir lo bueno en algo perversamente malo. Me indigna ver que todo esto es producto de un sistema que nunca fue revisado a fondo y que nosotros, los ciudadanos, por desconocimiento o por ignorancia, dejamos pasar por alto. Visto en retrospectiva, los Acuerdos de Paz no podrían nunca haber pretendido traer la paz a nuestro país sin una reforma al sistema político diseñado durante la guerra, precisamente porque la guerra había terminado y ese sistema dejaba de tener sentido y propósito. A no ser el propósito de darle a la clase política un blindaje para hacer lo que les viniera en gana, a espaldas y a costas del pueblo.

No me hubiese extrañado que esta truculencia pudiera haberse gestado desde las trincheras de una derecha mercantilista como la que teníamos en aquel entonces (y que aún se aferra a su mala praxis) al frente del gobierno. Pero sí me sorprende enormemente que el partido que dijo haber luchado por el bienestar del pueblo se haya rápidamente acomodado a ese lucrativo juego, habiendo demostrado tener una capacidad corruptible y corruptora aún mayor que la de sus enemigos en la guerra. El alumno salió corregido y aumentado.

Pero la vocación corruptible y corruptora no es lo más deplorable que encontramos en el “nuevo” FMLN. Es su capacidad de trabajar en contra de los intereses del pueblo y de la gente en general. Si no, veamos lo que ha pasado con ALBAPETRÓLEO y está a punto de pasar con las medicinas (ALBAMED???). El dolor del pueblo no les afecta pues se traduce en dólares que engrosan sus chequeras de manera ostensible y ostentosa. Idem con el “negocio” de los buses chatarra de propiedad de algunos de sus correligionarios en contubernio abierto y descarado con los de los demás partidos, que sangran el erario nacional por donde pueden, sea con subsidios, o con ineficiencias o con accidentes y muertes y la deleznable contaminación del aire que respiramos.

Pero lo que más asusta son sus alianzas perversas y pervertidoras, rayanas con la clandestinidad del crimen organizado, el narcotráfico y las variadas formas de tráfico que se esconden detrás de todo este tinglado, que se tornan cada vez más evidentes y, tal pareciera que nada les importa, mientras tengan la sartén por el mango. La sartén del sistema político monopolista. Perrones, ZETAS, FARC, Venezuela, Ortega, son solo piezas de un mismo rompecabezas en el que la Estrella Roja parece estar omnipresente de la mano con sus otros compinches de la partidocracia.

El pueblo ya lo sabe y como siempre sucede, el castigo será contundente pues no hay nada que el pueblo repudie más que la traición de un partido que la ha prometido una cosa y hace todo lo contrario. Miremos lo que ha sucedido en España. El PSOE, el partido socialista conducido por Zapatero ha sido castigado con fuerza por los ciudadanos que esperaron de ese partido un comportamiento decente y comprometido con las aspiraciones de un pueblo que viene de ser maltratado por los mercados financieras y por un capitalismo salvajemente estructurado y confabulado con las esferas del poder político. Algo similar a lo que está sucediendo aquí en nuestro país.

La campaña electoral ha comenzado ilegalmente. Eso no parece importarle a la clase política, pero el pueblo es cada vez más ilustrado y más exigente y va a pasar la factura de alguna forma u otra. Las redes sociales nos han permitido estar más informados y ya no dependemos de los medios tradicionales y tradicionalmente confabulados con esa clase política. Al FMLN se le han acabado sus cartuchos pues ahora son parte de esa maquinaria perversa que se alimenta de la pobreza de la gente. No sabemos cómo se va a expresar el ciudadano que acude a las urnas, pero una cosa es clara, la fiesta se le está acabando a los políticos, especialmente a los inescrupulosos. Vamos a ser testigos de cosas interesantes.

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