¡Qué vergüenza!

Medicamentos: una ley vergonzosa

Por Hermann W. Bruch

Los legisladores nos han vuelto a dar una demostración de su perfidia y total desconexión con la población a la que supuestamente se deben y deben responder.

Después de habernos hecho esperar una década para legislar en este delicado campo, han logrado “ponerse de acuerdo” para entregarnos un mamotreto de ley que lo único que ha logrado es disfrazar de bueno algo que terminará perjudicando más a las personas más necesitadas de nuestro país. Se ha legalizado y dotado de continuidad a los más altos precios de todo el continente mientras se le quita a la gente la posibilidad de tener consulta médica gratis en las farmacias, lo que la expone a las “prescripciones” de personas no autorizadas como son las dependientes o caer en manos de médicos charlatanes que les cobrarán por su consulta a precios exorbitantes.

Una ley a la que ARENA se opuso, pero a última hora no pudo resistir de “aparecer en la foto”. Una ley que el frente ha alterado a última hora para asegurar algo que nadie ha denunciado hasta ahora, y es que los precios se mantengan suficientemente altos para favorecer la entrada triunfal de ALBAMED, clamando precios bajos al igual que hicieron con los combustibles para luego dejarlos deslizarse hacia arriba y engrosar las arcas del partido y de sus altos dirigentes.

Una ley que aún no ha sido sancionada por el presidente, pero que ya todos celebran y utilizan en sus respectivas campañas electorales, con sendas acusaciones contra el partido rival. Un verdadero circo romano elaborado al mejor estilo de las mafias de las películas. Y la mayoría de medios de comunicación aportan a la farsa de uno y otro lado, en una complicidad que solo puede definirse de dos posibles formas: ignorancia o perversidad.

Me sorprende que el mismo Vice Ministro de Salud, médico e investigador que conoce perfectamente las intríngulis de todo este malévolo negocio, se ha quedado tranquilo con el paquetazo de los parlamentarios. Tranquilo mientras repite el discurso del hallazgo de sus investigaciones, pero bajando el tono en cuanto a las implicaciones de mantener relativamente intactas las diferentes etapas de la cadena de comercialización de las medicinas.

Una cosa aparentemente “buena” tiene la ley. Ha sacado del mapa al Consejo de Salud Pública en donde están representados los intereses de droguerías y laboratorios, pero ha creado una instancia más perniciosa aún, la Dirección Nacional de Medicamentos – DNM – en la que instituciones del Estado serán juez y parte. Y no es que esto en sí sea malo, si verdaderamente fueran instituciones fuertes e independientes, pero da la casualidad de que el “estado” en estos momentos está fuertemente contaminado por intereses partidarios y esto traerá un mal peor que el que se está tratando de corregir.

Hay fuertes presiones porque se facilite a entrada de medicamentos al país, de manera alternativa, para suplir la “necesidades” de las instituciones de salud. Y en esta “facilitación” está previsto que ALBAMED sea el caballero blanco que viene a salvarnos, algo similar a lo que sucedió con ALBAPETRÓLEOS. Los resultados ya los conocemos. Los precios no bajaron sino que subieron de manera descomunal, y en el camino se han enriquecido las arcas de la “caja chica” del FMLN y de paso los bolsillos de algunos de sus altos dirigentes.

¿Cuál era la LEY que necesitaba El Salvador? Una muy sencilla: la que permitiera la libre competencia en el sector, simplificando la posibilidad de importar medicinas, incluso por los mismos consumidores, siempre y cuando la procedencia fuera de países y orígenes certificados. Tan sencillo como eso. Los precios entonces se hubiesen desplomado beneficiando enormemente a la población, especialmente a los pobres. Pero aquí los pobres no sirven más que para utilizarlos en el discurso, mientras en la práctica se hace todo lo contrario a los intereses de los más desposeídos.

Todavía nos queda la esperanza de que el Presidente vete o mande de regreso la ley con observaciones. La presión ciudadana podría lograr esto, pero me temo que la mayoría de la gente ni siquiera entiende por dónde nos están metiendo la mano. A ver si el Movimiento Civil que tan efectivamente ha funcionado antes, puede y quiere hacer algo. Pero por favor, despojémonos de esas telarañas mentales que nos tienen atrapados desde hace mucho tiempo. Saquemos al “estado” de estas cosas pues lo que se fomenta con eso de controles y otras idioteces, es todo lo contrario. Dejemos que funcione la LIBERTAD en la forma de competencia sin trabas ni barreras que están hechas para proteger intereses de los poderosos.

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