Opinando con temor

La gente me pregunta

Por Hermann W. Bruch

Desde que se llevaron a cabo las votaciones (elecciones tendremos cuando podamos elegir de verdad) no he querido escribir ni ofrecer opinión pues siento que hay tanta anomalía y manipulación de la opinión pública, que no viene al caso lo que otro ciudadano más tenga que decir. Pero ante la insistencia de muchas personas que me escriben o me preguntan en la calle qué pienso de lo que está sucediendo, me siento obligado a escribir algo. No lo hago con mucha convicción porque como dije antes, siento que lo mío sale sobrando. Pero aquí va.

VotacionesLa mitad de los que estamos en capacidad de emitir el voto fuimos ese día 11 a las urnas y a decir verdad, todo pareció estar bien organizado, dada la magnitud del trabajo logístico y del cambio de sistema. Por lo que valga, mis respetos a los organizadores y a todas las personas que trabajaron en esto, antes y durante el evento. No puedo decir lo mismo con respecto de los resultados pues las anomalías son evidentes, las picardías de los políticos saltan a la vista y mientras no se cierren los casos de impugnación y reclamos, no podemos estar satisfechos. Solo tengo que insistir en lo que miles de salvadoreños estamos pidiendo a gritos: saquemos a los partidos del Tribunal Supremo Electoral – TSE y cambiemos la legislación electoral para democratizarla, tangamos una Ley de partidos políticos, exijamos transparencia en el origen y uso de los fondos de los partidos. Cambiemos el sistema de elecciones de segundo grado.ETC.

Hallazgo de El Faro y apoyo a Carlos DadaEl tremendo escándalo que se ha armado a partir de una valiente publicación de este excelente medio periodístico digital y el predicamento de su Director, el ciudadanos Carlos Dada, es sintomático de el grado de descomposición en el que nos encontramos como sociedad y la precariedad del “estado” (así, con minúsculas)y las instituciones que lo conforman.Es, en primer lugar, muy lamentable las amenazas reales, tanto las abiertas como las veladas, recibidas por dicho medio y por su Director, especialmente porque las principales y las originales provienen de las autoridades mismas. Esto, como lo he expresado antes, es una amenaza contra la libertad de expresión y me sorprende y me duele el silencio de los principales medios de comunicación y de las gremiales del periodismo en general. Estamos más atentos y dispuestos a meternos en los asuntos de otros estados, denunciando los intentos de dictadorzuelos que atentan contra los medios de comunicación y en nuestro país estamos dejando pasar estos atropellos sin darnos cuenta del peligro que todo esto representa para nuestra endeble democracia.Tal parece, y esto es lo preocupante, que en ambos extremos del espectro político-ideológico hay mentes enfermas que quisieran que regresemos a los tiempos de gobiernos autoritarios y dictatoriales, como solución al estado de inseguridad en el que vivimos los salvadoreños. La inteligencia nos ha fallado. No solamente somos un estado fallido sino que somos una sociedad fallida, en tal estado de descomposición, que las personas que supuestamente forman la “intelligentsia” (élite intelectual) se han desentendido del problema y esconden sus cabezas como cobardes avestruces, salvando su pellejo y sus inversiones.Un estado que desaparece y deja que el otro estado, el clerical, toma las iniciativas e incluso las riendas en temas que nos atañen a todos y que son de este mundo y no del otro, (aunque si seguimos así, es al otro a donde iremos a parar todos rápidamente, víctimas del crimen organizado y de las pandillas), es un estado fallido por ausente, por defecto, por omisión o por inacción. Y por muy loable que sean estas intervenciones, debemos recordar que nuestra Constitución establece la secularidad del Estado.Esto es lo pienso y aquí me quedo.

 

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