Ja, Ja, Ja, la Corte Suprema certificada ISO 9001:2000

Por Hermann W. Bruch

Hay noticias de noticias y hay anuncios de anuncios. El papel aguanta con todo y la tinta se presta para todo. La publicidad, no es más que una sumatoria de papel y tinta, que se abstienen de hacer juicios éticos. Mal harían los publicistas y los medios de comunicación, aunque un poco de certificación ética no haría mal a nadie.

En los diarios de nuestro país han corrido sendos anuncios, “full color” de esos que cuestan casi tres mil dólares, en los que la Dirección de Comunicaciones de la CSJ (Corte Suprema de Justicia) nos muestran cómo esa institución es “modelo de institución en la Administración de Justicia a nivel latinoamericano certificada bajo la norma ISO 001:2000 en las áreas Administrativa y Jurídica”.

Al verlo me sentí mal. Me sentí como si estuviera soñando o, peor aún, como si no estuviera viviendo en El Salvador. ¡Qué manera de tomarnos el pelo a los salvadoreños! ¡Qué manera de desprestigiar una norma de calidad como supuestamente los es ISO! ¡Qué manera de burlarse de la gente de un país que es víctima de la ineficiencia, ineptitud y corrupción y de una institución que dejó de ser tal desde hace mucho tiempo!

Cuántos juicios pendientes estarán siendo “negociados” al más alto nivel para ameritar que semejante atrocidad se maneje de manera pública con el aval de una institución como la ASI y el respaldo de la vicepresidencia de la República, Cuántos delitos de “cuello blanco” y de funcionarios quedarán impunes en agradecimiento por este galardón.

A dónde iremos a parar los salvadoreños ahora que ya tenemos una Corte Suprema que ya llegó a los estándares máximos de calidad y que supuestamente ha conseguido carta blanca para seguir patrocinando impunidad y corrupción al más alto nivel. No quiero imaginarme el escenario en el que se van a resolver juicios como los de Perla, el diputado Silva, los funcionarios corruptos de pasadas, presente y futuras administraciones. Ya están certificados y ahora lo que resuelvan será palabra de dios.

Pobrecito nuestro país. ¿Cuándo vamos a aprender que las cosas no están bien porque haya una certificación, o porque la publicidad así lo dice, sino cuando los ciudadanos veamos cambios sustanciales en el funcionamiento de nuestras instituciones. ¿Cómo se le ocurre a las autoridades de la CSJ salir con una publicación como esta cuando atraviesa uno de sus momentos más vergonzosos de su vida institucional? Al menos en la época de los gobiernos militares, era abiertamente sabido que la corte se plegaba a la voluntad del ejecutivo. No le quedaba otro camino. También la asamblea era conformada por diputados obedientes al presidente. Pero ahora que hemos dejado atrás, supuestamente, esas prácticas porque – supuestamente – hay división de poderes, es realmente vergonzoso que los altos mandos de esta institución vayan a casa presidencial a negociar la manera cómo se van a resolver los casos “políticamente sensitivos” a cambio de prebendas, aumento al presupuesto, y otras consabidas malandrinadas. ¿Hasta cuándo?

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