Algo and mal

Algo anda mal

Por Hermann W. Bruch

Algo no anda bien en nuestro país. Lo que acabo de escribir es una perogrullada, claro que sí, pero es una realidad que se nos está haciendo costumbre aceptar con una naturalidad espeluznante. Un cuerpo social puede sentir dolor, igual que el cuerpo humano y dos cosas pueden pasar: te duele mucho y vas al médico, tomas medicamentos, etc. o, te quedas sin hacer nada, asumes el dolor como algo con lo que tienes que vivir y te acostumbras a él. El dolor se vuelve crónico y eventualmente te mata.

Algo de eso nos está pasando. Nuestro quebranto de salud colectiva se está convirtiendo en algo crónico y nosotros nos estamos acostumbrando a él. No hacemos nada. Lo vamos soportando con un estoicismo que no es heróico sino suicida. Algo anda mal…

Nuestro Presidente, ese personaje político que supuestamente es el líder nacional, está actuando abierta y llanamente de manera equivocada. Está socavando la institucionalidad y lo está haciendo apelando a los más bajos sentimientos colectivos: la histeria. La histeria fanática, la histeria ideológica. Pero lo hace de una manera que pone a prueba la inteligencia de ese colectico. Nos dice que respeta la institucionalidad, pero inmediatamente, levanta la voz, juega peligrosamente con las cadencias del discurso histriónico y arremete contra la más alta expresión de nuestra institucionalidad, esa instancia que ha permanecido ostentosamente independiente del poder ejecutivo, desafiante de un poder legislativo agresos y agresivo: nuestra Sala de los Constitucional.

Es un juego peligroso. Es un juego suicida. Es peor que eso, es un juego que insta al suicidio colectivo, ya que arrastra al resto del país y lo coloca al borde del desbordamiento social. Es un comportamiento criminal.

El presidente juró ser el Presidente de todos los salvadoreños, pero es obvio que se ha convertido en marioneta que sigue el guión diseñado por mentes desquiciadas y enfermas. Nosotros como sociedad debemos detenerlo, de igual forma que debemos detener todo discurso peligroso proveniente de ls gremiales empresariales y de su tambor de resonancia, el partido ARENA. Debemos mostrar nuestro repudio a este tipo de acciones que solo contribuyen a incrementar la polarización a niveles peligrosos.

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