Dos propuestas para un país estancado
Por Hermann W. Bruch

El país pasa por un momento crítico preocupante. La delincuencia y el crimen organizado campean sin control por nuestro territorio. La pobreza azota a un gran sector de nuestra población. La brecha entre ricos y pobres es abismal. Propongo en este artículo dos acciones que podrían ayudar. Una – MINIMALISTA – seguramente será vista como poco pertinente, pero no lo es. No sólo es pertinente sino viable. Solo requiere voluntad política y administrativa. La segunda, de carácter ESTRUCTURAL es más ambiciosa. También es viable, pero requiere de la conjunción de voluntades empresariales, políticas y sectoriales.

I. La propuesta MINIMALISTA.

Propongo que la Agenda del presidente Saca incluya, aunque le parecerá tonto a sus asesores bajar al campo de la micro acción, el tema de las tapaderas de hierro de los hidrantes, alcantarillas y otras tuberías públicas. El fundamento de esta propuesta se basa en la siguiente premisa: se sabe adónde van a parar estas tapaderas; a un sector importante de la población le afecta gravemente el problema pues es causa de accidentes (algunos mortales) y daños a sus vehículos; en el combate, persecución y castigo de este delito se tiene la certeza de éxito; por último, se logran grandes ahorros en costos de reposición y mano de obra.

Pero lo más importante es que se daría una señal inequívoca a la ciudadanía de que el gobierno está haciendo algo real, no propagandístico ni publicitario sino con resultados a la vista de todos. Resultados que, a diferencia de las carreteras y grandes obras estructurales, requieren de la cooperación ciudadana y tienen que ver con el combate a la delincuencia y el comienzo de la restauración de valores a base del ejemplo.

Sería también el comienzo de otras acciones de este tipo (minimalista) que conducen a una mayor participación de la gente como sería una campaña por el respeto al paso de peatones en la vía pública. Hay ejemplos de que este tipo de acciones minimalistas son el comienzo de acciones de impacto social más amplio. En Bogotá, Colombia un alcalde, con una tremenda capacidad de liderazgo, le dio vuelta a la tortilla en una ciudad caótica impulsando campañas de este tipo. Vale la pena aprender de estos ejemplos.

Tony Saca tiene estas características de liderazgo y podría ponerlas a buen servicio si se olvida un rato de la publicidad y se pone a hacer cosas que lleguen más cerca de la gente y que impacten positivamente en las actitudes de los ciudadanos. Vale la pena probar y realmente cuesta poco. Se trata de poner en la cárcel a los “topeteros”, a los receptadores, a los ladronzuelos. Nadie se va a oponer a esto.

II. La propuesta de carácter ESTRUCTURAL.

Recientemente ha sido laureado con el Nobel de la Paz al economista Muhammad Yunus, el fundador del Grameen Bank (Banco Rural) de Bangladesh por haber sido el creador de una red de de créditos a los más pobres entre los pobres y sentar las bases para un desarrollo social y económico. Los microcréditos los inició en la década de los setenta, fundando un nuevo tipo de banco para dar préstamos a los necesitados, principalmente mujeres, y permitirles de esa manera iniciar sus propios negocios sin necesidad de avales.

Considero que nuestro país es campo fértil para una acción decidida en este campo. El impacto social sería tremendo. Al ayudar a los más necesitados a obtener el crédito que requieren para montar sus propio negocio y salir de la pobreza, se estaría combatiendo simultáneamente y de manera radical y estructural, a la delincuencia juvenil. Dándole la oportunidad a la gente de provocar su propio desarrollo, de manera digna y decente, se toca la raíz del problema de la delincuencia no organizada. El crimen organizado es harina de otro costal.

“La paz duradera no puede alcanzarse a menos que grandes grupos de personas encuentren las vías para salir de la pobreza” dijo el comité que otorgó el galardón al connotado economista, el “Banquero de los Pobres” como la llama la gente aunque él mismo prefiere llamarse el “Prestamista de Esperanza”. “La erradicación de la pobreza puede llevar a una paz verdadera. No hay respeto por uno mismo cuando se está agobiado por la pobreza”, añadió el economista laureado.

Son ejemplos que bien podemos imitar con la seguridad de que los resultados serían reales y no de los que requieren de millonarias campañas publicitarias para convencer a la gente. Pero por supuesto, se requiere de la confluencia de voluntades tanto en el campo político como en el sector financiero y empresarial en general. Vale la pena intentarlo.

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