ARENA en arena movediza

ARENA está en una encrucijada
Por Hermann W. Bruch

El partido de oposición, el partido que dice representar a la derecha de nuestro país o sea a los que no nos gusta que el Estado se meta en lo que no le concierne, especialmente en la economía, ese partido está metido en la encrucijada más complicado de toda su historia, vale decir está en un oyo de arena movediza que lo chupará cada vez más y más, hasta tragárselo del todo.

Tendrán próximamente su elección interna en la que deberán escoger a sus autoridades máximas, pero no saben cómo hacerlo ni con qué propósito pues han perdido el rumbo.

En realidad el rumbo lo perdieron desde el momento en que llegaron al poder en 1989 cuando el entonces candidato, Alfredo Félix Cristiani alcanzó la presidencia del país mediante elecciones libres.

En ese momento comenzó la Némesis de ARENA al iniciarse un proceso imparable de corporativización del partido. Los grupos financieros y empresariales se apoderaron de toda la estructura partidaria convirtiéndola en una maquinaria de hacer “ganancias” utilizando métodos muy cuestionables cómo fue la privatización de los bancos que muchos llamaron el gran robo del siglo.

Su gran logro en pro del país y de la gente, posiblemente el único que puede considerarse así, fue haber sido protagonista y partícipe de un proceso de paz que culminó en el acuerdo que todos conocemos como el “Acuerdo de de Paz de El Salvador” en 1992. Después de eso lo que hemos tenido es un partido que se dedico a buscar el mejor aprovechamiento de las “riquezas del Estado” para beneficiar a sus allegados, habiendo recorrido en el camino actos perversos con sus adversarios políticos.

Y de esa forma fueron avanzando en el tiempo hasta perder el poder en manos del otro y cabeza de la misma serpiente, el FMLN cosa que en una democracia se vuelve inexorable.

El problema de arena es que no se preparó para convertirse en una oposición real y eficiente y sencillamente cayeron en la trampa de seguir en el juego perverso de tratar de acaparar para la “partidocracia” el mayor poder posible, alejados del pueblo y corrompiendo sus instituciones. Ahora los vemos preocupados porque han perdido su capacidad de recuperar el poder al menos que un milagro se lleve acabo y permita que, en sus elecciones internas y en su proceso de reconversión, logren entusiasmar nuevamente a esa masa de simpatizantes que otrora les otorgara el triunfo electoral.

Las elecciones internas que se avecinan en el mes de septiembre terminarán el futuro del partido. Mientras tanto una gran parte del conglomerado civil observa con ansiedad el escenario político que impera en el país. Hay muchos intentos de crear desesperadamente movimientos ciudadanos que pudieran catapultar una alternativa electoral, pero esto es lo que comúnmente y llamamos en El Salvador, sueños de opio.

Y cierro aquí con un dicho de reality televisivo: música maestro.

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