El Talón de Aquiles de la propuesta de FUSADES

Por Hermann W. Bruch

Muy interesante el estudio presentado por el Doctor Rafael Pleitez intitulado “Violencia y criminalidad: obstáculo para el desarrollo” en un foro de FUSADES el día martes 7 de noviembre. Muy acucioso y bien estructurado. Lógico y articulado. Pero debo lamentar que, a mi juicio, tiene una ostentosa debilidad. No ha hecho énfasis en el tema de la impunidad, como principal incentivo para la comisión del crimen. Muy interesante el enfoque presentado sobre la “economía del crimen” basado en las teorías de Becker, 1968 y Ehrlich y Liu, 2006. Estos aducen que los criminales responden a incentivos.

Tampoco ha tocado el tema de la corrupción, íntimamente ligado a la impunidad, de tal forma que la una alimenta a la otra en un espiral creciente y perverso. Ambas cosas son constituyen un caldo de cultivo muy explosivo cuyas consecuencias terminan siendo la violencia y la criminalidad y a su vez, como bien lo dice el estudio de Pleitez, se convierten en un obstáculo para el desarrollo.

¿Por qué se ha obviado hacer mención de la corrupción y de la impunidad en un estudio tan serio y bien estructurado? Es una gran interrogante y lo consecuente sería permitir a FUSADES responder a esto. Sin embargo, no quiero dejar pasar la oportunidad para mencionar lo que, desde mi perspectiva muy personal, y conocedor de cómo estas cosas se discuten y se van hilando dentro de los diferentes niveles de una organización de proyección pública como lo es FUSADES, me parece que es el resultado de un inconsciente temor a poner el dedo en la llaga y alborotar demasiado al feroz animal.

No me canso de repetir que el principal detonante de la violencia y la criminalidad en una sociedad como la nuestra son la corrupción y la impunidad. Y esto lo digo como resultado de una simple deducción lógica: si desde arriba damos el mal ejemplo, no podemos esperar otra cosa que el mal comportamiento de los de abajo.

Ampliando esta línea de pensamiento, es preciso decir que, dentro de una sociedad se perfilan ciertos modelos de actuación que se imitan con bastante facilidad. Es más probable que, dentro de una comunidad, sus miembros estén más inclinados numéricamente a seguir los pasos del líder procaz, que la de su contraparte, el dirigente probo y disciplinado. Por lo tanto, si dentro de una sociedad, sus principales actores y modelos, tanto funcionarios como empresarios y lamentablemente en ocasiones, también algunos líderes religiosos, se portan de manera reñida con la moral y con la ley, gran parte de la sociedad seguirá sus pasos.

No podemos esperar nada menos de ese sector de la sociedad, marginado de manera irresponsable por las estructuras gobernantes que, observando cómo los pícaros ostentan de manera oprobiosa, el producto del despojo que cometen en las arcas del estado. Esas fortunas millonarias que aparecen ostensiblemente de la noche a la mañana solo pueden ser el resultado de un comportamiento ilícito y muchas veces, criminal.

El crimen organizado florece dentro de un estado en el que las autoridades abusan del poder para su enriquecimiento ilícito. Se nutren la una con la otra en una simbiosis perversa y criminal. La institucionalidad es su primera víctima y luego, de manera vertiginosa le siguen el resto de la sociedad que se descompone moral y éticamente, muchas veces como la única forma de sobrevivir.

¿Qué podemos esperar de una sociedad marginada, de jóvenes de quienes el Estado se ha olvidado de manera vergonzosa si observan que allá arriba se cometen cualquier clase de delitos y nunca se les pasa la factura de la ley?. El joven también quiere tener cosas bonitas. El entorno lo invita a eso. Primero las zapatillas Nike y luego el celular, el MP3, hasta llegar al carro arreglado para competencias cuarto de milla. Pero como no puede comprar todo eso, roba para ello. Y luego tiene que protegerse, pues a él si lo perseguirá la justicia. Y su única forma de lograr protección es acercarse a la pandilla, a la mara de su barrio. Esta es su estructura de ley, de orden y de seguridad. Y muy férrea y eficiente, por cierto.

No debo extenderme demasiado pues no es en estas columnas de reflexión en donde deban resolverse los problemas del país. Que sirvan para detonar la reflexión en quienes tienen la capacidad de hacer algo al respecto, de manera orgánica y estructural. Pero no quiero terminar sin antes mencionar que, en su Foro, FUSADES pudo haber dado un golpe mágico si hubiese hecho una pausa y, de manera tajante habría exigido que el caso del desafuero de los diputados Silva y Osorto se resolviera YA. Aún es tiempo.

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