Lo que nos dejó el 2006

Por Hermann W. Bruch

Se nos fue el año y se nos impone la necesidad de reflexionar acerca de lo que aconteció en nuestro país durante estos 365 días que, muy destacadamente, nos produjeron una estadística tenebrosa: más de diez homicidios por cada uno de estos días. Todo un récord para un gobierno que hizo gala de imponer las más drásticas y draconianas manos duras para combatir este flagelo.

Algunas de nuestras autoridades no dejan de causarnos un terrible y aterrador asombro. No han logrado dejarnos la sensación de que tienen la más mínima instrucción o tan siquiera un dejo de sentido común. Ahí tenemos a un ministro de Obras Públicas que se distinguió por sus desaciertos y actuaciones al borde de lo ilícito (aún no se cierra el caso de los semáforos y penden otras investigaciones a su gestión).

Nuestra flamante alcaldesa roja, no tiene pisto para nada. Ni para mercados, ni para lucecitas navideñas (lo cual preocupa al editorialista de El Diario de Hoy, pero no le causa espanto el que los capitalinos no podamos transitar tranquilos por las calles debido a la falta de tapaderas en las alcantarillas porque el gobierno de ARENA se gasta el pisto en propaganda y no le alcanza para reponerlas). A la alcaldesa no le alcanza la plata para recoger la basura (¿y entonces para qué nos cobra tanto por ese “servicio”?) y la ciudad se ha convertido en un chiquero. Compra camiones chinos que no sirven para nada. No tiene autoridad ni luces para solucionar el problema de las ventas en las calles. En fin, todo un despampanante desastre.

El partido rojo de la gente, el propulsor de la democracia (ja, ja) nos ha dado una lección clara y tajante de su vocación autoritaria y dictatorial. La cúpula de iluminados se receta el saber absoluto en cuanto a lo que al país le conviene como gobernantes. Nada de permitir a los desiguales tontos de las bases que participen en el proceso de escoger candidatos. No señor, eso no es para retrasados mentales. Ellos solo sirven para quemar llantas en las calles, gritar consignas pasadas de moda y carentes de sentido y para bloquear carreteras y servir de carne de cañón. La cúpula tiene el don del saber. Son poseedores de la verdad.

Tenemos una corte suprema de la estulticia (*) – justicia es una palabra que le queda grande. Acogen en cuestión de horas un amparo de la poderosa TACA en contra de la justa competencia de COPA y pasa un año con el caso engavetado, ¿Para conveniencia de quiénes? De los viajeros definitivamente que no.

Una niñita caprichosa, hija de papi (magistrado de dicha corte) pone una demanda que no corresponde a esa jurisdicción pues es competencia del deporte, y le resuelven en tiempo récord. Tres horas. El Comité Olímpico se queda olímpicamente callado ante este atropello. Mientras tanto, nuestro deporte rey deja de tener legislación, en un descomunal acuerdo de asamblea legislativa que reconoce no tener ni la más mínima idea de cómo hacer una buena ley. Mejor que nos legislen los supranacionales de la FIFA. Ellos sí tienen entendederas.

Mientras tanto, en esa misma asamblea, en donde se reúne la más ostentosa muestra de nuestra fauna (algunos pían, otros rebuznan mientras la mayoría asienten con la cabeza haciendo honor al epíteto de “chivos” con que se les conocía de antaño), a instancias del más deleznable de los diputados, el busero Elizardo, nos meten gol con una ley de madrugada en la que realmente entre otras cosas, se permite que circulen vehículos de toda clase en nuestras playas. Cualquiera hubiese pensado que el primero en saltar habría sido el Ministro de Turismo, pero éste se demarca diciendo que no puede realmente opinar si esto será beneficioso o todo lo contrario para el turismo. No sé qué clase de turistas quiere atraer hacia nuestro “lindo” país, pero estoy seguro que no serán de los civilizados pues éstos no se acercarán a una playa en la que pueden despertar descuartizados por una cuatrimoto, o un camión repartidor de cervezas.

El año nos deja con el parque de buses más antiguo del mundo. Ya ni en Africa se ven especimenes como los que tenemos en nuestro país. País que, de acuerdo a la propaganda, es un ejemplo de progreso y de modernismo. ¿Crecemos al 4 o al 3? En una maniobra insólita, el Banco Central manipula las cifras de manera tan absurda, siguiendo las recomendaciones de los fabricantes de ilusiones (publicistas y manejadores de imagen) para que nuestros empresarios no se sientan tan mal. Y, de manera también insólita, la gremial de los industriales – ASI – se desmarca de la cúpula empresarial ANEP y denuncia estas cifras. El presidente del país de las maravillas los regaña y la cosa pasa al cajón del olvido.

ENADE 2006, ese cónclave de sabios empresarios y economistas de renombre, recomienda al gobierno, en un acto sin precedentes, llevar a cabo reformas radicales al sistema político y electoral y el presidente con mucho sentido humano, se hace el loco. De eso ni hablar.

El gobierno, con el apoyo de la asamblea, cambia las reglas del juego a los inversionistas extranjeros a quienes hace diez años les ofrecieron el paraíso de las inversiones. Y mientras a las Distribuidoras eléctricas les niegan acceso al libre juego en el mercado, las generadoras obtienen prebendas sin precedente. ¿Cómo, nos preguntamos algunos, se pretende atraer a nuevos inversionistas a un país en el que la línea aérea local logra que la Corte Suprema le otorgue protección y el gobierno con la asamblea le cambian las reglas del juego a las distribuidoras eléctricas? ¿Será que alguien cree que allá afuera hay estúpidos que no saben qué hacer con su dinero? ¿O será que lo que se quiere es atraer capitales piratas que encuentran en el desorden institucional de nuestro país el adecuado ambiente para llevar a cabo sus malandrinadas?

De paso, tenemos una de las más ineficientes y calamitosas redes de telefonía celular del continente y quizá del mundo. Nadie puede sentirse al margen de esa inexplicable y recurrente falla que se da cuando hacemos o recibimos llamadas, todo arreglado por las computadoras para poder cobrar dos o más llamadas por cada una que realizamos.

No puedo terminar sin hablar de los servicios del Seguro “social” y la falta de medicinas en sus farmacias. Y ya están saliendo a la luz las anomalías que se han detectado en la administración Pinto que pudieran destapar una de las más oprobiosas corrupciones.

El panorama se torna cada vez más incierto y el 2007 se nos viene encima con malos augurios, a pesar de las maravillas que nos auspician las estadísticas del Banco Central.

Feliz Navidad a todos.

(*) Estulticia: necedad, tontería

You can leave a response, or trackback from your own site.