Un nuevo año con cambios, acuerdos, viajes, silencios y otras linduras
Por Hermann W. Bruch

Al fin ha salido el Ministro desacertado. Ese que atropelló la ley, lo confesó en televisión y se quedó sentado en su silla aprobando incrementos a una licitación de semáforos con una evidente intención de perpetrar un ilícito. Lo triste de todo esto es que el presidente Saca se haya demorado en renunciarlo. Estas cosas en otros países (más serios por supuesto) son causa de dimisión inmediata del funcionario. Lo bueno es que al fin se ha ido este desacierto.

Ahora queda el proceso de enjuiciarlo por las discrepancias que se han encontrado en su administración, pues cuarenta millones de dólares y una licitación amañada no son poca cosa como para que quede así no más. No debemos repetir el caso Perla. La justicia debe actuar con más celeridad y acierto.

La clase política nos ha vuelto a sorprender con ese show que se han montado alrededor de nuevos acuerdos de paz y otras hierbas. Lo malo de todo esto es que ese desacierto (palabra que describe una nueva moda de comportarse de nuestras autoridades) va acompañado de gastos que el país no puede darse el lujo de enfrentar. Viajecitos por el viejo continente, festejos, celebraciones, opíparas recepciones, todo a costa de nuestro estresado presupuesto.

No tenemos dinero para medicinas, para materiales quirúrgicos en los hospitales, pero sí de repente hay dinero para estas cosas tan superficiales como estúpidas (pido perdón y no permiso por utilizar este fuerte pero justificado calificativo). Hay niños en el Hospital Bloom que requieren de atención, pero faltan pinches trescientos dólares para poder recibirla y nuestros flamantes diputados se van de viaje por Europa a celebrar ¿qué? En esa comitiva van ex guerrilleros que justificaron su gesta bélica en aras de una mayor justicia social. ¡Qué asco me da el pensar en toda esta pantomima!

Pasando a otro tema, el de nuestra seguridad ciudadana, ¿a dónde se ha escondido la flamante comisión? El silencio es ensordecedor y mientras tanto, las muertes por homicidio siguen tan campantes. Para muestra un botón. Una pareja de cortadores de café son asesinados vilmente el día de Navidad para robarles 130 dólares. La Policía, nuestra benemérita PNC, seguramente considera que este crimen es solo un más en la estadística. Por supuesto que si se hubiese tratado de los padres de algún encumbrado funcionario, ya se hubiera revuelto cielo y tierra para encontrar a los asesinos. Pero esta humilde pareja que deja huérfano a un hijo que pudo presenciar el asqueroso crimen, no califica para una acción policial efectiva. Cuesta mucho pisto y ese pisto es para los viajecitos de los diputados y funcionarios de la paz.

San Salvador despierta a un nuevo año inundado en basura y la alcaldesa fracasada admite que no tiene ni la menor idea de cómo poner orden en la ciudad. Los vendedores ambulantes, los camiones chinos de la basura y su sipi sape con el MIDES, sobrepasaron sus capacidades. Sorpresa me ha causado que a algún medio de comunicación (periodismo desubicado) se le haya ocurrido poner su foto entre posibles candidatos a la presidencia. Ja, ja, ja.

Y seguimos con nuestros buses chatarra. El país de la contradicción. Mientras se habla de un transporte transmilenio (lindo y poético término) los diputados buseros del PCN se anotan otro gol en contra de la ciudadanía al aprobar otra prórroga a los buses destartalados (prórroga es otra palabra de moda en El Salvador). Pero somos un país feliz. Sigfrido Munés nos ha deleitado con el dato de uno de esos estudios que se financian con dineros que debieran servir para alimentar a los hambrientos del mundo, y aparecemos como una sociedad con un grado de felicidad superior a la de muchos países desarrollados. ¿Qué significa esto? Pues sencillamente que ya nos acostumbramos al desorden, a la suciedad, a la pobreza, a las malandrinadas de nuestras autoridades, sin que esto signifique perder la sonrisa. Qué bien y qué mal. No hay cosa que garantice mejor el deterioro de cualquier situación que el conformismo y la apatía.

El diputado Silva sigue silbando con un a sonrisa permanente en su cara pues bien sabe que de alguna manera saldrá bien librado, pues él es un experto en el arte del soborno y en nuestro país, los jueces son de los más ávido que existe en materia de lubricación (término que describe el acto aceitar). La justicia se imparte de acuerdo a la “untada”. Sólo basta con echar una husmeadita a lo que ha habido detrás del caso TACA vrs. COPA. Y Hablando de TACA, sería interesante saber cómo se encuentra la salud del accidentado Director Ejecutivo de la línea aérea después de que su helicóptero se cayera y su piloto muriera. Raro que esto no salió en las noticias de nuestros medios de comunicación profesionales, veraces y éticos.

Interesante sería que un día de estos nos despertemos con la noticia de que TACA ha sido comprada por Continenta,l la línea aérea norteamericana dueña de COPA, pues ese montaje publirelacionista da para hacer suspicaces conjeturas. No tendría nada de raro en la era de las consolidaciones globales que nos ha dejado sin bancos salvadoreños. Ahora todos han sido absorbidos (quedan un par de pececillos que por chicos a nadie le interesan) por corporaciones financieras multinacionales. ¿O será que TACA comprará a COPA y a Continental? ¿Por qué no?

¡Feliz Año Nuevo salvadoreños!

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