Mauricio no es del Frente y El País no es de Arena
Por Hermann W. Bruch

Mauricio Funes tiene un gran desafío por delante. No puede esconderse ni abstraerse de emitir opinión acerca del descubrimiento que ha hecho el diario español “El País” en su edición digital del día de ayer, sábado 10 de mayo, relacionando al FMLN y a su comandante Ramiro – actualmente miembro de la cúpula del partido, José Luis Merino – con la compra y tráfico de armamento para abastecer a los terroristas de las FARC de Colombia.

Esta vez Mauricio no podrá justificar su reticencia a pronunciarse ante tremenda acusación pues ni El País de España es un periódico que le hace de comparsa al partido ARENA ni al gobierno salvadoreño ni él es responsable de las acciones de su partido ni de sus miembros pues él mismo ha reiterado en muchas ocasiones que él no es miembro del partido FMLN.

¿Por qué es necesario que Mauricio Funes se pronuncie acerca de este tema? En primer lugar, porque la gente de este país, en general, tiene derecho a conocer cual es su posición con respecto a esto de traficar armamento para un grupo sanguinario, calificado por muchas naciones del mundo como un grupo terrorista, con nexos comprobados con el narcotráfico y cuya principal arma política está sustentada en el secuestro y retención inhumana de personas.

En segundo lugar, porque tiene que demostrarnos que verdaderamente es él quien tiene el liderazgo dentro del partido que lo ha postulado y que realmente tiene la suficiente independencia de pensamiento como para expresar su opinión aunque ésta sea diferente e la de la jerarquía de su partido.

Esta vez no puede argumentar que no contesta ni acepta este tipo de preguntas porque vienen de medios sesgados que no ejercen un verdadero ni independiente periodismo. El País de España no es El Diario de Hoy. Es un periódico que se ha ganado el prestigio como independiente y hasta donde se puede permitir, comprometido con informar la verdad. No nos podemos imaginar a este medio español haciéndolo el juego al gobierno colombiano con esto de los computadores que se le encontraron a Raúl Reyes, segundo al mando de las FARC, cuando fueron atacados dentro del territorio de Ecuador por parte del ejército de Colombia, hace un par de meses.

No podemos imaginarnos al diario El País prestándose al juego de “inventarse” la existencia de las computadoras y su explosivo contenido como tampoco podemos imaginarnos a un Presidente de Colombia solicitando que organismos independientes y serios analicen el contenido de estas computadoras pues si en verdad hubiesen sido plantadas, pues esto sería un acto de extrema ingenuidad.

No estamos frente a actos de nuestra guerra interna, ya pasados por el escrutinio político de los Acuerdos de Paz y amnistiados con el consentimiento de ambos bandos en contienda. Se trata de actos criminales de lesa humanidad cometidos por un contingente de delincuentes que ha sido declarado como terrorista por un gran número de naciones democráticas y como tal, deben ser repudiados por toda persona que se tilde de demócrata, decente y civilizada.

Tampoco estamos pidiendo a Mauricio que haga un “mea culpa” pues él no ha cometido ningún acto criminal. Solo pedimos que se pronuncie abierta y decididamente en contra de este tipo de actuaciones pues de lo contrario no puede ni debe continuar en una contienda electoral con pretensiones a dirigir el destino de nuestro país por 5 años, a partir del 2009.

Si él dice tener las riendas del partido que lo ha postulado y que este partido se ha moderado y ha renunciado a sus ideas y principios radicales y revolucionarios, es necesario que lo diga, con firmeza, con credibilidad y sin ambages. Aquí no se vale la retórica política. No se valen los eufemismos ni las definiciones refinadas y ambiguas que no aclaran nada ni nadie entiende.

Esta es su oportunidad de oro. O la aprovecha o echa por tierra todo su esfuerzo por convencernos de que él es la persona que puede encaminarnos por la vía del desarrollo, del progreso y de la justicia social.

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