Los Medios de Comunicación, los candidatos y el periodismo ético(?)

Por Hermann W. Bruch

Una publicación de la Asociación de Medios Publicitarios Salvadoreños condena las declaraciones del candidato del Frente, Mauricio Funes, quien los considera “adversarios (políticos)”. Argumenta que los salvadoreños tenemos derecho a estar informados y demanda total respeto a la libre expresión. Hasta aquí, podríamos decir que el comunicado tiene mucha razón. El problema es que se quedó corto, muy corto al no tomar en cuenta que esa misma razón y ese mismo derecho de los salvadoreños a la información veraz, equitativa y balanceada exige que los medios se comporten de manera diferente a como tradicionalmente lo hacen.

Con frecuencia abrumadora vemos a la mayoría de medios impresos y televisivos tratar temas de interés nacional como el caso del narcotráfico y sus redes criminales, (Los Prerrones y otros) con obvia indiferencia, tolerancia, vacíos inexplicables de rigor periodístico (como en el caso del alcalde de Pasaquina mencionado al inicio de los reportajes y luego misteriosamente ignorado). Temas como las inexplicables irregularidades en licitaciones del MOP, malas actuaciones de esa misma cartera como es el caso del Espino y la calle Diego de Holguín, los semáforos y los extraños procedimientos del ex ministro Gutiérrez, la galopante corrupción, etc, etc, son rápidamente olvidados por los medios. Pero el caso de las FARC recibe una cantidad desproporcionada de mala prensa, al igual que el caso de RCTV de Venezuela y las Lap Tops de Raúl Reyes.

La pregunta obligada que nos hacemos los salvadoreños es: ¿qué tan importante podrá ser lo que ocurre en Colombia o Venezuela o Ecuador en comparación con los problemas tremendos que aquejan a nuestra sociedad, como el alto precio de los combustibles y de los comestibles, temas que debieran merecer mucho más atención y tratamiento informativo, pero que, por extrañas razones son marginados para darle exagerada importancia a los temas foráneos? Solo podría haber una explicación y es que estos medios olvidan su ética periodística y se convierten en comparsas de un gobierno que no cumple con las expectativas ciudadanas.

Pero lo más criticable es la ceguera política y la ignorancia extrema que estos medios padecen al no darse cuenta de que con esto lo que están haciendo es cansando hasta la saciedad a ese segmento mal llamado de indecisos, que son los que al final de cuentas inclinan la balanza en favor de uno u otro de los partidos en contienda pues nos sentimos como si fuéramos idiotas que no entendemos nada y que necesitamos 8 o 10 páginas diarias en los periódicos y cientos de minutos en la Televisión tocando el tema de las FARC, RCTV, Laptops, etc., para comprender que Chávez es un idiota, las FARC son terroristas secuestradores y que el guerrillero Reyes era un mago de las computadores capaz de meter millones de páginas en los discos duros, cosa que los mortales no pudiéramos hacer en más de cinco mil años. Mientras tanto, los males que nos aquejan, la “tormenta perfecta” según el mismo presidente Saca, no merecen ser cubiertos en esos mismos medios pues como somos tan idiotas, de todas formas no sabemos cómo salir de ese atolladero. O quizá piensan dejar el tema para echarle al partido opositor la culpa de todos esos males, cuando la campaña se ponga candente.

Mientras tanto, seguimos sin entender cómo es posible que el partido ARENA insista en un candidato que no despega, al que lo opaca la publicidad “austera” del presidente que tiene mucho “sentido humano”, pero le falta el sentido animal, o sea el instinto y el olfato como para darse cuenta de que la está “regando” por todos lados. Y por el otro lado tenemos un candidato que día a día es desautorizado por la cúpula de su mismo partido quienes dejan en claro que las decisiones las toman ellos y que el candidato es sólo una pantalla “moderada” para engañar a la gente.

Y en medio de todo este baile, nuestros flamantes diputados siguen su propia fiesta de desatinos y ridiculeces, totalmente alejados de las necesidades del pueblo a la espera de las directrices que le llegarán del genuflexo Tribunal supremo Electoral que juega con la OEA con la misma facilidad que juega con la paciencia del electorado.

Vaya bonito y carnavalesco país en el que vivimos. Con pensadores así, cualquier cosa puede pasar en las futuras elecciones, pero seguramente nada será bueno para la gente honrada y trabajadora de nuestro país.

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