¿Qué nos pasa?
Por Hermann W. Bruch

Lo que estamos viviendo los salvadoreños es indigno de personas civilizadas, maduras, conscientes, educadas. Es indigno de ciudadanos responsables. ¡Es indigno, punto!

He escogido dos temas para esta reflexión por considerarlos de actualidad, de gravedad y de urgencia. A nadie escapa el desconcierto que reina en círculos de la derecha salvadoreña, tanto de la falsa como de la supuestamente verdadera. ¿Existe esta última o es sólo una definición hueca como muchas otras? Reina la incertidumbre y me atrevo a decir, el pánico. El partido que supuestamente representa a este conglomerado ha sido derrotado, está a la deriva, hay desbandada en sus filas, hay alboroto, relajo, frustración. Hay desesperanza, desánimo, incredulidad. Hay rabia. Hay señalamientos y hay acusaciones. Pero no se hace nada.

El otro tema es el de la atrocidad que se ha cometido en contra de una empresa, legalmente constituida, a la que se le han atropellado todos sus derechos y de paso, se han atropellado los derechos de cientos de trabajadores de la misma que han quedado cesantes por culpa de este atropello. Me refiero a la empresa Record, o Baterías de El Salvador.

Ambos casos me hacen pensar que estamos viviendo en un limbo, como si estuviéramos drogados como sociedad. ¿Tan influyente y alucinante es la publicidad del gobierno y del presidente Saca que nos tiene a todos anonadados, impávidos, paralizados, idiotizados? Yo en lo personal me niego a aceptarlo. Me consta que hay otras personas que tampoco quieren aceptarlo, pero por alguna extraña razón, hay parálisis de acción, incapacidad de raciocinio inteligente, que nos impide hacer algo por restablecer nuestra identidad y nuestra institucionalidad, frágil y agonizante, para retomar el rumbo que como nación nos pertenece.

El caso electoral, la desbandada de ARENA, las estupideces de los políticos y politicastros, las atrocidades del PCN y sus secuaces, los contubernios, la corrupción, el despliegue de criminalidad organizada, el descaro de jueces, abogados, fiscales, magistrados, diputados, y toda esa pandilla de malos salvadoreños, nos está sofocando, pero por algún inexplicable maleficio, estamos atontados, aletargados, hipnotizados y por qué no decirlo, amedrentados por las vedadas y no tan vedadas amenazas que provienen de las altas esferas del poder para evitar que el sentido común vuelva a imperar en nuestro país, si es que alguna vez lo hizo.

En el caso de la fábrica de baterías Record, ¿dónde están los verdaderos empresarios exigiendo que se respete el Estado de Derecho y que se cumpla con la Ley y la Constitución? ¿Es que ya nos comieron el mandado toda esa recua de ONG’s que se hacen pasar por miembros de esa mal llamada “sociedad civil”, pero que no son más que organismos infiltrados como caballos de Troya para minar la estabilidad de los países y volverlos presas fácil de ese falso socialismo del siglo 21, que no es otra cosa que un esfuerzo por desbaratar las libertades de los individuos en aras de una utópica sociedad de borregos, sometidos a la voluntad de burócratas holgazanes obedientes de un megalómano y energúmeno montado en billones de dólares conseguidos a costa del sufrimiento de los pobres de Latinoamérica, en contubernio con similares especímenes bestiales que se han tomado las reservas del oro negro del mundo para lograr sus ásperos y truculentos propósitos? ¿Y a qué se debe esa complicidad de ministros (Salud y Medio Ambiente) que se han prestado a este sucio juego? ¿Dónde está el fiscal general? ¿Qué papel juega el presidente Saca en todo esto? ¿Será todo parte de esa conspiración para entregarle el poder al FMLN? ¿Cuánta plata ha enviado Chávez para lograr este despropósito?

¿Quienes has sido los culpables de que la “tercera vía” se haya estancado? ¿Quienes se oponen a ella? ¿Por qué una cosa tan obvia y de tanto sentido común no logra prosperar? ¿Dónde están los buenos salvadoreños, capaces de devolverle a El Salvador el orgullo y la dignidad para poder caminar con la frente en alto? ¿Dónde están escondidos, temerosos, tiritando del miedo, incapaces de salir y dar la pelea?

Preguntas nada más.

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