¿Repitiendo la historia?
Por Hermann W. Bruch

Existe una frase muy conocido que dice que los pueblos que desconocen su historia están destinados a repetirla. Yo lo pondría de otra manera: si las condiciones que provocaron un conflicto social se repiten, el conflicto no tardará en repetirse igual, posiblemente con más virulencia y con más graves consecuencias.

Jamás he podido encontrar explicación a lo que nuestro país vivió en los años previos a la guerra fratricida que nos consumió como nación, nos llevó a un retroceso socio económico como país y nos sigue llevando a niveles de polarización similares a las del conflicto bélico, pero en otro estadio. Eran tiempos en que no se permitía la libre expresión, el gobierno militar mantenía un estricto control de los movimientos sociales, se perseguía a los disidentes, los medios de comunicación eran cerrados, el capital no permitía avances sociales significativos, los capitales “progresistas” eran mal vistos por sus pares.

No existía la Internet, tampoco el celular y el fax era casi desconocido. La comunicación era de boca en boca, el rumor abundaba, el silencio era asfixiante, le gente tenía miedo de hablar, Las reuniones eran vigiladas, en muchos casos prohibidas o mal vistas. La caldera acumulaba presión hasta que estalló.

Hoy en día la cosa es bastante diferente. Hay una supuesta libertad de expresión, pero también existe una forma muy dañina de boicotearla y es ignorando lo que la gente dice y opina. La mayoría de medios de comunicación manejan la información a su antojo, restringen la libertad de expresión ocultando o distorsionando la realidad, se ponen al servicio de un bando y dejan de cumplir con la ética periodística de informar a la gente de manera equilibrada y veraz. El caso específico y reciente de lo que sucedió en el Estadio y la ovación al candidato del FMLN es una muestra del proceder equivocado del canal de televisión que transmitía el partido de El Salvador contra Panamá, al silenciar el sonido y distraer las cámaras, ignorando lo que sucedía en las graderías.
Pero hoy en día existen medios alternativos capaces de llevar la realidad a millones de personas, alrededor del mundo, lo que rápidamente pone al descubierto el intento de encubrimiento y hace quedar en ridículo al medio encubridor. La gente se entera, se enoja y se frustra. Esta vez la guerra no se pelea con fusiles ni con minas quita píe, ni con tepezcuintles, ni con bombardeos. Esta vez la guerra se ha llevado a la campaña electoral y El Salvador está a punto de perderla, pero en las urnas. Hoy cunde el pánico. Se buscan fórmulas alocadas para tratar de detener la debacle.

¿Por qué será que no logramos conjurar un “buen” proyecto político? Pareciera que aún hay gent e que piensa que, al igual que el canal deportivo que quiso ocultar la realidad en el Estadio, el sol se puede tapar con un dedo. ¿Podremos los salvadoreños tomar lecciones de nuestra historia o estamos destinados a caer presas de un “encore” de la misma?

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