La política salvadoreña: sucia, asquerosa, caduca. ¿Es hora del MIRE?

Por Hermann W. Bruch

Todo pueblo tiene el gobierno que se merece. Todo pueblo tiene el sistema político que le imponen los políticos …hasta que se cansa. ¿Cuándo se cansará el pueblo salvadoreño? ¿Será que ya está cansado y no lo queremos admitir? ¿Faltará un detonante? ¿Tendremos que esperar a que Chávez se convierta en ese detonante, como ha sucedido y está sucediendo en otros países latinoamericanos?

Estas preguntas seguramente rondan las cabezas de mucha gente, entre intelectuales, políticos honestos (¿?), ciudadanos decentes y no tan decentes, los tan miopes y no tan miopes medios de comunicación, en fin, mucha gente. Siempre me he preguntado qué es lo que hace que los pueblos logren superar estas situaciones antes de llegar a una crisis que puede ser irreversible.

Estas preguntas nos las hemos hecho quienes en algún momento hemos militado en el movimiento MIRE, tan lastimosamente manoseado y vilipendiado en su momento por fuerzas interesadas en mantener el statu quou hasta volverlo inocuo. Ahora pareciera que solo un improbable resurgimiento del MIRE o algo similar puede sacarnos de este impasse. De lo contrario, tendremos a Hugo Chávez metido en nuestro país sin que podamos hacer nada, ni siquiera al estilo hondureño.

¿Es eso lo que estamos esperando? Es que somos una sociedad destinada a caer en el despeñadero o tendremos la capacidad de reaccionar inteligentemente y encontrar la fórmula que nos permita transitar a un sistema representativo y participativo que permita que los ciudadanos hagamos uso de ese mandato y derecho constitucional que nos hace soberanos?

Nuestro país está cerquita de convertirse en un estado fallido, un narco-estado, dominado por el crimen organizado. Nefasto. Nuestros principales partidos políticos están metidos en un juego peligroso y nosotros no estamos haciendo nada para detenerlos. Las fuerzas del mal están ganando terreno vertiginosamente y esto nadie en su sano juicio puede desmentirlo. Mirando a otro lado o enterrando la cabeza en un agujero como avestruces no es la solución, aunque es lo más fácil y seguramente es a apuesta de quienes se favorecen del desorden y de la apatía ciudadana para lograr sus objetivos oscuros y truculentos.

Se han escuchado voces llamando a la cordura. Hay propuestas. Se discute el tema en innumerables programas de opinión. ¿Qué más se requiere?

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