Responsabilidad Social Empresarial y Política
Por Hermann W. Bruch

Algunas noticias nos impactan más que otras y esto se debe al grado de interés que tengamos acerca de un tema o al grado de gravedad del hecho en sí. En días pasados, una noticia apareció en los periódicos relacionada con empresas que se han adueñado de las cotizaciones del Seguro Social y AFP de sus empleados, causando graves inconvenientes a éstos cuando requieren de los servicios de salud o, peor aún, de una pensión, los cuales les han sido negados por culpa de sus empleadores pícaros.

Preocupante para mi ha sido el hecho de que no he percibido mayor interés de parte de las personas con las que mantengo algún contacto, lo cual contrasta enormemente con otros temas como el de los actos terroristas de Londres o Egipto, siendo así que, a mi modo de ver y entender, el daño que causan los malos empresarios salvadoreños a sus empleados es mucho más grave que estos incidentes provocados por motivos políticos en un país alejado del nuestro. No es que quiera restar importancia a los actos terroristas en mención sino que quisiera lograr imponer una reflexión acerca de la importancia que debiera tener para nosotros lo que está sucediendo en nuestro patio, antes que lo del patio ajeno.

Parece que nos conmueve mucho la muerte truculenta provocada por una bomba, pero no nos provoca la misma reacción el hecho de que pueden estar muriendo personas, muchas veces niños, a causa de no recibir tratamiento hospitalario porque un empresario pícaro se robó el dinero de su cotización. Tampoco pareciera conmovernos los casos de familias que pierden a su padre o madre cotizante y que no logran recibir la pensión, por culpa de esos mismos empresarios delincuentes.

No quisiera pensar que lo que hace endurecer nuestros corazones sea un falso sentido de solidaridad empresarial o de amistad pues el mal empresario casi siempre es un conocido o amigo nuestro y preferimos mirar hacia otro lado antes que faltar a esa equivocada idea de lealtad.

El caso que salió tipificado en los diarios, de la fábrica de pastas y dulces Delicia, propiedad de Romeo Papini es uno de eso casos. Al menos ahora ha salido a ventilarse en los medios, seguramente porque este señor es un pésimo anunciante (también se ha robado los dineros de la publicidad de la empresa y por eso ya ningún medio le acepta publicidad) y los medios no se sienten obligados a callar sus fechorías. No sé si la noticia hubiese salido a la luz pública si se hubiese tratado de un gran anunciante. Aún no llegamos a ese grado de responsabilidad empresarial periodística.

Es por ello que debiéramos estar muy contentos con los esfuerzos de FUNDEMAS por promover la Responsabilidad Social Empresarial, adentrándose al tema del periodismo responsable y ético. Al momento de escribir esta columna se está llevando a cabo en nuestro país un seminario impartido a 24 periodistas salvadoreños auspiciado por FUNDEMÁS y la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano impulsada por el laureado escritor y periodista colombiano Gabriel García Márquez.

La responsabilidad social empresarial es un tema que da para mucha reflexión pues no se trata únicamente de que los empresarios sean buenos ciudadanos sino de que al serlo, no sólo cumplen con su rol dentro de la sociedad sino también hacen más rentables a sus empresas. Por supuesto que esto implica un entorno sano de libre competencia en donde el estado y los gobiernos cumplen con su rol de vigilancia y sacan sus manos del quehacer empresarial. Estas condiciones están lejos de cumplirse en nuestro país, a pesar de la tan cacareada libertad que pregonan nuestros gobernantes por ya más de quince años.

Quizá parte del problema se deba a que existe un excesivo contubernio entre el partido de gobierno, el gobierno y los empresarios. Y es aquí en donde entra el rol de la política, de los partidos políticos, de la oposición y de la ciudadanía. temas por demás complicados, pero no por ello menos urgentes de colocar en la agenda nacional y en el ideario público.

El debate, la discusión, la participación y la cobertura mediática son temas que están deficitarios en nuestro país y de no prestárseles la debida y urgente atención, podríamos estar transitando a estadios de ingobernabilidad y de insostenibilidad social muy peligrosos. Lo peor de todo es que ya no son meras suposiciones o teorías de inadaptados sociales o de mentes izquierdosas sino que el continente americano nos está mostrando día a día cómo estas deficiencias están llevando a países al caos y la inviabilidad, por la miopía de sus castas empresariales y dirigentes que han preferido chuparle la sangre a los estados a costa del bienestar de las mayorías.

Voy a terminar citando literalmente a Joaquín Villalobos quien e su última entrega en un matutino nos ha dado una clase magistral acerca de nuestra endeble situación política, principalmente por la ineficiencia y torpeza de la oposición de izquierda en El Salvador. Dice Joaquín al cierre de su artículo: “Hay entonces una relación directa entre la calidad de las instituciones y la calidad de la política, ya que lo primero sin lo segundo no es posible. Por ese camino ni la economía ni los programas sociales ni la seguridad podrán mejorar y nuestro país podría volverse inviable por un largo rato.”Ominosas son las palabras del señor Villalobos. Yo le añadiría que, además de la calidad de la política se requiere de calidad empresarial y ésta va por la vía de la responsabilidad social.

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