Algunas ideas para el 2011

Por Hermann W. Bruch

· Los políticos han fallado

· Las políticas económocas han fallado

· Los economistas han fallado

· Los analistas hemos fallado

¿Qué vamos a hacer?

En primer lugar debemos encontrar la fuerza mental para rescatar el optimismo en la gente. No podemos pretender que la economía despierte si no existe un mínimo de esperanza en el futuro de nuestro país y para lograr esto es requisito indispensable la creación de confianza. Esto es tarea de las autoridades que tienen que entrgar signos de cambio real. No ese tipo de cambio propagandístico sino el que se demuestra con hechos.

Pero no todo es tarea de la autoridades. Nosotro los ciudadanos podemos comenzar a trabajar el optimismo si dejamos de quejarnos por todo y comenzamos a actuar como se supone que lo hagamos: demandando, exigiendo, supervisando, sugiriendo ideas y llevando el mensaje por todos lados.

· Austeridad en el manejo de la cosa pública es algo con lo que se puede comenzar. Ahí tiene mucha incidencia el Presidente de la República quien con su discurso y su ejemplo a través de sus ministros y cercanos colaboradores, puede darnos muestras de voluntad. Un buen líder está obligado a hacer uso de su liderazgo para levantar el ánimo a la gente. Estos son pasos necesarios para levantar la confianza en la pblación.

· Habiendo planteado todo lo anterior, como para no dejar de decir lo obvio, creo que el camino hacia la recuperación lo tendremos que buscar en dos sectores que tradicionalmente se encuentran al margen, por su propia voluntad y por falta de motivación: los jóvenes y la ciudadanía, simbióticamente entrelazados. Los jóvenes porque serán los actores del mañana y la ciudadanía adulta porque llevan consigo la sabiduría y la experiencia.

Sin lugar a dudas lo anterior es fundamental para el funcionamiento de la democracia y la apatìa ciudadana, especiamente la de los jóvenes, es la principal causa – y clado de cultivo – para la la partidocracia, ese maligno sistema que nos corroe por dentro y fuera de nuestro tejido social.

· Los centros de estudio, particularmente las universidades, tienen la grave responsabilidad de plantear nuevas rutas – redefinir las fronteras de lo posibe. Esto se dice más fácil de lo que se puede hacer. Romper con la indolencia de los ciudadanos, entusiasmar a los jóvenes, es una tarea de enormes proporciones, pero si no hacemos nada, tampocompodemos esperar que suceda nada.

Una manera de comenzar a ivolucrar a los jóvenes es metiendo en el curriculo universitario, de manera transversal e invasiva, la materia del debate. Más que una materia debe ser un hábito, un proceder, un a manera de enfocar todos los temas universitarios. Lo jóvenes deben ser entrenados a debatir, a defender su punto de vista y para ello deben estudiar, conocer de temas amplios de cultura general, deben investigar, analizar, prepararse intensamente.

En países avanzados se fomenta el debate y las universidades participan en la discusión de temas de interés nacional y sus resultados tienen mucha incidencia en las decisiones jerárquicas.

Es hora de bajar las pancartas ideológicas de extremas y subir las pancartas de la cooperación, del disenso respetuoso, intenso debate de ideas y propuestas que construyan las bases para el desarrollo.

· Es hora de invertir en EDUCACIÓN en serio y redefinir las prioridades: menos abogados y más ingenieros. Pero es obvio que con las medidas recientes del Ministerio, vamos en la dirección equivocada. Ni siquiera hay interés en participar en PISA 2012 (El Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos de la OCDE – PISA por sus siglas en inglés).

· Los partidos políticos deben conectarse mejor con la gente y adecentar su actuación. La gente debe demandarles esto de manera clara y contundente. Ahí tenenmos las redes sociales para meternos en sus plataformas y dejarles saber nuestro sentir en cuanto a sus actuaciones. Las redes sociales deben de utilizarse más en el fortelacimiento de la democracia y menos en lo trivial y supérfluo.

· Es necesario adoptar una política de seguridad partiendo de la premisa de que es problema de TODOS los salvadoreños y que TODOS debemos participar en la búsqueda de su diseño.

· Y por último, aunque quizá debiera ser lo primero, debemos combatir la corrupción de manera frontal y decidida y plantearnos esta tarea como impostergable. No es una terea fácil, pero es tiempo de abandonar la comodidad de las cosas fáciles y entrarle a las cosas necesarias e indipensables para nuestra supervivencia y desarrollo. No existe ninguna posibilidad de que nuestro país transite hacia el desarrollo si no combatimos frontalmente la corrupción, comenzando por la que llevamos metida en nuestro bagage cultural.

¡Debemos comenzar ya!

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