El año de los ciudadanos

La Superintendencia de Competencia: un gran paso hacia delante

Por Hermann W. Bruch

El año ha comenzado bien, al menos en el ámbito de las libertades de los individuos. Primero, la Revista TIME nos ha deleitado con su decisión de nombrar Personaje del Año al “Protester”, “una validación brutal e inequívoca de un fenómeno que ha recorrido las plazas de todo el mundo”. No es a una persona sino a millares de personas , como usted y como yo, que en alguna medida, grande o pequeña, importante o insignificante, hemos demostrado nuestra validez como ciudadanos, como individuos, que no estamos contentos con la forma como nos están gobernando quienes dicen tener el poder de hacer y deshacer todo en el mundo, privilegiando a unos pocos en detrimento del bienestar de las mayorías.

Luego, el día 6 de enero, la Superintendencia de Competencia, a través de su Consejo Directivo, ha reiterado su posición con respecto al tema de los medicamentos, confirmando la existencia de “barreras de entrada y problemas de de regulación” que contribuyen directamente al incremento (desmedido) de los precios de las medicinas en nuestro país (el paréntesis es mío).

Este servidor ha venido sosteniendo de manera reiterativa por muchos años (demasiados diría yo) sobre esta situación que, a mi juicio, es inaceptable e insostenible, pero que, por una perversa ineptitud de nuestros políticos, especialmente nuestros supuestos representantes en la Asamblea Legislativa, han hecho casi imposible corregir.

Muchos estudios han demostrado de manera inequívoca que las medicinas en El Salvador son mucho, pero mucho, más caras que en cualquier otro país del mundo, sin ninguna otra explicación que la maligna intervención de nefastos intereses que han hecho que, leyes, organismos estatales y legisladores (malos) que han logrado establecer prácticas monopólicas en este sector.

He sostenido siempre que esto es resultado de una falta total de competencia en la comercialización de los medicamentos. No soy especialista en materia de medicinas, pero de una cosa sí estoy seguro y es que, si fuéramos libres de comprar, importar y vender, cumpliendo con regulaciones sanas y diseñadas para proteger el bien común, nuestras medicinas serían muchísimo más baratas y accesibles a todos los habitantes de nuestro país. (¿le parecería poco si una medicina de $20.oo le costara menos de 2.oo?)

Como profesional dedicado al “marketing” estoy convencido que, a la larga, esto contribuiría a hacer mucho más grande y rentable el mercado y por ende el negocio para todos los participantes en el mismo. Es una cuestión que no requiere de ninguna experticia económica ni comercial: es algo que está comprobado hasta la saciedad en otros países, mucho más serios que el nuestro, más prósperos que el nuestro y más dignos, socialmente hablando, que el nuestro.

Pero desgraciadamente, y esto también lo hemos repetido hasta la saciedad, muchas personas que de alguna forma hemos tratado el tema públicamente, el mercantilismo a ultranza que aún prevalece en nuestro país, eso que permite contubernios de todo tipo entre mercaderes del dolor humano y una clase política totalmente desfigurada e ilegítima (aunque tristemente e inexplicablemente legal) es el responsable de que este y otros temas similares, sean ignorados por nuestras autoridades.

Ahora se explica que haya mencionado lo de la Revista TIME, y el Personaje del Año, el ”Protester”, al inicio de mi artículo. En El Salvador aún estamos muy lejos de lograr una cohesión y coordinación suficientemente articulada de ciudadanos que logre incidencia en el quehacer de los políticos. Y no vayan a decir por ahí que ando predicando protestas de índole violento para desestabilizar el “sistema”. En primer lugar, porque no creo en la violencia, pero sí creo en desbaratar un “sistema” perverso que no está hecho para beneficiar a la población sino para proteger el negocio de unos pocos privilegiados que lucran de manera desproporcionada a expensas de las grandes mayorías.

Es cierto que esto sucede en otras latitudes, pero también es cierto que en otros lugares esto ha sido motivo de indignación popular y de acciones de toda índole que han puesto en jaque a ese “sistema” maligno, denunciado por personalidades a lo largo de nuestra reciente historia, entre ellos el Papa Juan Pablo II, quién se atrevió a describirlo como “capitalismo salvaje”. Read more »

Pagando las consecuencias

Bueno Manuel, pero ¿por qué hasta ahora?

Por Hermann W. Bruch

El análisis que nos presenta este día (26 de diciembre, 2011) Manuel Enrique Hinds en su columna de El Observador expone con toda claridad y realismo cómo es que se produce el abuso de las mayorías y que este puede ser perpetrado por la misma persona que en otras circunstancias actuaría de manera diferente respetando el bienestar de las mayorías.

Lo que nos queda bastante claro en su exposición, aunque no es necesariamente el propósito de su análisis, es que quizá no es el que ostenta el poder el culpable del abuso sino la gente que se somete a dicho poder – o más bien que no se somete – sea cual fuera el caso. Y esto del sometimiento es lo que quisiera analizar en mi artículo de este día.

He venido sosteniendo desde hace mucho tiempo, en mis columnas de opinión, que lo que hace falta es construir ciudadanía. El ciudadano no es una simple miembro de un conglomerado social. El ciudadano es una persona que se aprecia a sí mismo, que se ha cultivado con educación básica, no necesariamente académica, pero sí en valores y en principios. El ciudadano conoce muy bien cuáles son sus derechos, pero también cuáles son sus obligaciones.

El ciudadano no se deja manipular por los charlatanes, del bando que sean. Tampoco cae presa de predicadores sin escrúpulos que le tratan de deformar su mente con falsos conceptos religiosos para luego poder manipular su comportamiento en la dirección que le conviene al predicador. El ciudadano es una persona alerta, que piensa, que analiza, que respeta y se da a respetar. El ciudadano no vende su voto por camisetas o por gorritas, ni por tamales ni por frijoles, aunque tenga hambre, pues sabe que la solución de su problema no viene de los políticos sino de políticas de estado saludables y razonables.

Las buenas políticas de estado por lo general son las que se formular de común acuerdo con los ciudadanos que gustan del orden, de reglas claras y son propensos a someterse al imperio de la ley. Pero si el ciudadano consciente no existe, si lo que tenemos es gente que busca prebendas, que anda tras la cachería esquivando la ley y olvidando sus obligaciones, es caldo fácil de cultivo para los que les ofrecen paraísos mágicos. Read more »

Falta de seriedad

¿Por qué el doble estándar?

¿Y la ética dónde queda?

Por Hermann W. Bruch

Seguramente que esto no le va a gustar a mucha gente. Seguramente que a otros les encantará, pero por razones un poco cuestionables. De lo que estoy bastante seguro es que la mayoría le aplicará un filtro ideológico “izquierda-derecha”. Qué triste, pues la idea es otra. La de llevar claridad, consistencia y congruencia al discurso social. La de educar y formar en valores y dejar atrás la trampa, la animalada, la picardía, el chanchullo.

Recientemente se armó un gran alboroto porque una diputada sacó a relucir datos relacionados con la situación fiscal a algunas empresas, con el único propósito de llevar agua a su molino legislativo para pasar una ley que enfrentaba mucha oposición de la cúpula empresarial. Estoy hablando de la diputada Lorena Peña, estoy hablando de la ley de reforma al sistema tributario, estoy hablando de que estos datos fueron publicados en El Faro y en Colatino (ahora ya sabemos que eran falsos o al menos distorsionados). Estoy hablando de izquierdas enfrentadas a empresarios de derecha que supuestamente le hacen trampa al fisco y de medios comparsas de ambos lados.

Mientras tanto, la gente que trabaja, produce, sufre por el alto costo de la vida, la gente que no trabaja porque está sin empleo y sufre dos veces, por la falta de ingresos y el alto costo de la vida, los pobres y la clase media, todos, menos los económicamente holgados, los que tienen grandes ingresos, los que tienen el control de los aparatos productivos, financieros y comerciales, todos los demás estamos siendo engañados por discursos falsos, medias verdades, datos fabricados, colados ilegalmente de instituciones que debieran ser serias.

Y el engaño no es sólo de cifras sino de principios y premisas. Se argumenta según la conveniencia. Se manipulan conceptos como si fueran de plastilina para adaptarlos a lo que conviene de un lado y del otro. Es simplemente una payasada que no tiene más explicación que la de que estamos siendo tratados como simples ignorantes y nosotros nos quedamos tan tranquilos porque hemos perdido la capacidad de pensar, reflexionar y reaccionar.

No vemos seriedad en ninguna parte. Todo parece girar alrededor de un intercambio de opiniones carentes de sustento. Los argumentos del gobierno son superficiales y, como ya he dicho, carentes de credibilidad pues constantemente encontramos contradicciones y errores que nunca son aclarados. Lo mismo sucede con el lado de las gremiales empresariales. Unos hablan y exigen transparencia al gobierno y a las instituciones, pero de igual forma ponen el grito en el cielo cuando se les acusa de no manejar sus declaraciones de manera veraz y transparente. De hecho, se defiende a capa y espada el derecho al secretismo en el manejo de los datos contenidos en las declaraciones tributarias aún cuando existen evidencias de que hay evasión y elusión en cuantías muy considerables, que pudieran incluso resolver gran parte del déficit fiscal si esto se corrigiera.

Entendemos y compartimos el argumento de mantener la privacidad de estos datos, pero al mismo tiempo debemos aceptar que si las autoridades encuentran faltas y evidencias de intención de defraudar al fisco, esto debiera ventilarse públicamente, pues el delincuente pierde automáticamente el derecho a la privacidad al momento de ser encontrado culpable. La ciudadanía tiene derecho a conocer quiénes son los infractores y cuál es la cuantía de su defraudación.

Pero como he mencionado anteriormente, el juego es perverso entre unos y otros acusándose sin seriedad y los ciudadanos dejamos de confiar. Los medios de comunicación, unos más que otros, pero como ya hemos visto, nadie se salva, participan de este juego perverso para sacar provecho propio, dejando de lado la ética y el rigor profesional, añadiendo a la confusión general en lugar de cumplir con el objetivo de informar y aclarar. Hoy por hoy, ni acusados ni acusadores dicen nunca las cosas apegados a la veracidad. Cada quien esconde algo y deja entrever a medias como dejando puertas abiertas para la negociación truculenta.

Así no se vale. No se está trabajando en pro de fortalecer la democracia en nuestro país y al observar el rumbo que toman estas cosas, todo parece apuntar a que nuestra incipiente democracia está siendo debilitada augurando nefastas consecuencias. Y mientras tanto, nosotros los ciudadanos, seguimos indolentes, aceptando pacientemente ser manipulados sin ejercer nuestro derecho a disentir, protestar y rechazar. Nuestra capacidad de expresión es imperceptible y pon ende carente de incidencia.

No son realidades para sentirnos contentos.

Un saludo navideño a todos mis lectores

A todos mis lectores

TENEMOS QUE AVANZAR

¿Qué quieren decir con pacto fiscal?

Por Hermann W. Bruch

Se habla mucho de un pacto fiscal y definitivamente que es necesario lograr un gran acuerdo, pero así como están dadas las cosas, hoy por hoy, no se ve ningún interés de ninguna de las partes por encontrar puntos de coincidencia para poder hacer un pacto. De hecho, se requiere no solo un pacto fiscal sino un gran pacto entre sectores, entre ciudadanos, un verdadero pacto social. Tal vez estamos hablando de la necesidad de una nueva Constitución.

Pero volviendo a lo del pacto fiscal, al escuchar los discursos tanto del gobierno como de los empresarios, lo que se percibe es un total enfrentamiento con posiciones férreas, inamovibles, obstinadas y cerradas. Analicemos quiénes son los actores. Comencemos con el lado empresarial.

La Cámara de Comercio que otrora habría logrado convertirse en un verdadero bastión de debate de temas relevantes, con un liderazgo serio, robusto y propositivo como el que le diera la señora Elena de Alfaro, ha ido perdiendo prestigio pues sus últimas gestiones y gestores se han ido alineando con el partido ARENA en lugar de mantener el foco en sus verdaderos objetivos empresariales. Lo mismo pasa en ANEP, gremial que con sus planteamientos y publicaciones, parece más un partido político que una gremial empresarial. No tenemos que ser expertos analistas para poder asegurar que no representan los intereses de los empresarios en general, sino los de algunos empresarios mercantilistas atrincherados en el partido ARENA.

FUSADES por su parte, que debiera tener mucha credibilidad y que tiene planteamientos, hoy por hoy, posiblemente los más serios, le está costando mucho recuperar credibilidad después de haber estado por mucho tiempo alineada con el partido ARENA. Se reafirma de nuevo que el problema de El Salvador es la asfixiante partidocracia y la resultante polarización, sintiéndose la ausencia de un verdadero interés por resolver los problemas del país.

Por el otro lado tenemos un gobierno que llegó al poder sin haber tenido un verdadero programa que pusiera sobre la mesa los principales problemas del país y sus posibles soluciones. Al contrario de eso, el gobierno se ha distanciado del partido que lo impulsó al poder y se ha creado una vacío de estrategias y de planes de acción consistentes dando la impresión de que nadie sabe qué hacer. El FMLN se pierde en confrontaciones estériles con el Presidente y pierde contacto con sus seguidores. Plantea medidas que van en contra de los intereses del pueblo al que dicen proteger en un afán de conquistar posiciones corporativas y de ganar contiendas internas.

Los medios de comunicación, en su mayoría, se alejan de su misión de informar y se convierten en deformadores de la realidad, con la intención de lograr ganancias electorales a favor de sus partidos favoritos, en lugar de cumplir con el objetivo y la ética periodística de contar la verdad y orientar al pueblo en la lucha de velar por el interés general.

Ante esta realidad es muy improbable que logremos conseguir que las partes se pongan de acuerdo en la búsqueda de consensos, pues nadie está interesado en ceder terreno. La premisa básica de que para lograr consenso debe partirse por buscar las coincidencias y partir de ahí hacia el debate de las diferencias, comenzando por las menos conflictivas, no se está cumpliendo. La ciudadanía está carente de líderes dispuestos a dar la cara y exigir un cambio de actitudde parte de los que se autodenominan líderes políticos.

La gravedad de los problemas parece haber intimidado a los más capacitados para proponer soluciones. Nadie se quiere comprometer. Nadie se quiere quemar. Las propuestas, cuando las hay, son dispersas, faltas de coherencia y sustento y, lo que es peor, faltas de objetivos claros. No hay coherencia porque no hay un proyecto coherente. Todo parece una verdadera piñata en la que se dan palos a ciegas, todo el mundo se lanza a la garduña a recoger cuanto dulce desperdigado aparece en su camino y el desorden se pone cada vez más precario.

Si de vez en cuando alguien se atreve a hacer alguna sugerencia o a plantear alguna solución no tardan en aparecer los detractores, con el único aparente propósito de confundir y desbaratar el planteamiento sin ofrecer nada a cambio. Todo un espectáculo propio de niños de kindergarten.

A los que nos atrevemos a plantear alguna denuncia o a hacer alguna crítica nos reclaman pruebas. Como si fuera tarea de nosotros los ciudadanos el andar recogiendo pruebas para llevar a los juzgados a los corruptos y corruptores, mientras las instituciones se distraen o abstraen de sus mandatos y se dedican a ser parte del desorden. Y la impunidad campea sin que se vislumbre un cambio de rumbo.

Si la mayoría de ciudadanos expresáramos nuestro desacuerdo, nuestro repudio, nuestra indignación, estoy seguro que habría una reacción de las instituciones y de algunos funcionarios, dando inicio a un proceso de mejora. Pero si nos quedamos exigiendo a los pocos que tenemos el valor de hablar de estas cosas que mostremos pruebas, lo que hacemos es hacerle el juego a los ladrones, corruptos y descarados que se lucran con el dolor del pueblo.

Si optamos por mantenernos en silencio y seguimos esperando que otros hagan la labor que nos corresponde a nosotros como ciudadanos – y esto es democracia, no solo ir a hacer la pantomima de votar – entonces sí podemos esperar cambios. Tal vez la Navidad y el espíritu del Dios hecho niño nos ayude a retomar el rumbo correcto.

Se acercan las fiestas y…

¿Qué más pruebas quiere la gente?

Por Hermann W. Bruch

Mi último artículo parece que la sacó roncha a mucha gente, especialmente a la que simpatiza con el FMLN, pero también a más de algún arenero y me han reclamado que no doy pruebas de las acusaciones. No sé qué más pruebas quiere la gente para aceptar que lo que nos están dando los partidos políticos y los políticos atrincherados en puestos de poder es inaceptable, es asqueroso, es falto de transparencia, es evidentemente corrupto y en el caso del narcotráfico, es un crimen de lesa humanidad. ¿Pruebas? Pareciera que la inteligencia de quienes demandan pruebas ha abandonado esas cabecitas atontadas por el fanatismo ideológico.

Yo me pregunto qué es lo que nos pasa, que somos capaces de defender lo indefendible y dejar pasar las atrocidades más grandes en aras de ideologías que, hoy por hoy, están obsoletas y caducas. Muchas personas han escrito cosas que dan risa, pero sus opiniones siguen siendo válidas tan siquiera para comprobar el estado de idiotez que se ha apoderado de nuestra sociedad.

Alguien me ha pedido que no escriba con el hígado, pero es difícil dejar de hacerlo cuando la razón parece no impactar a nadie. Incluso alguien me pidió que me identificara de antemano como de derecha para así no perder el tiempo leyendo mis opiniones. Es para la risa. Debiera ser lo contrario. Debiéramos leer ávidamente lo que piensan los que no piensan como nosotros (si es que pensamos o piensan), de esa forma preparamos mejor nuestros argumentos, nos instruimos mejor en nuestras convicciones (si es que las tenemos) y nos convertimos en un mejores ciudadanos.

Cambio y fuera.

La Navidad se acerca y quiero comentar algunas cosas positivas que se destacan dentro de todo los negativo que nos inunda.

Qué bien lo del Parque Bicentenario (parque de los Pericos) que nos han brindado las Alcaldías de San Salvador y Antiguo Cuscatlán en asocio con SalvaNATURA y con la colaboración del MARN. La gente de la Zona Metropolitana se los agradece de manera que no se puede describir con palabras. No han terminado de inaugurar la obra (que aún está en proceso) cuando miles de personas ya la están utilizando. Familias enteras con sus hijos, caminantes, trotadores, ciclistas, admiradores de lo bello, del aire puro, de la naturaleza en general. Felicitaciones a todos los que han hecho esto posible.

Qué bien lo del Paseo El Carmen de la ciudad de Santa Tecla. ¡Qué cosa tan grande de verdad! Y es solo el comienzo de algo muy importante que tiene que ver con la cultura, el bienestar, el esparcimiento, la solidaridad y la sana convivencia entre las personas. Felicidades al señor Alcalde por su visión, tenacidad y admirable gestión.

Qué bien por el trabajo que está haciendo el Ministro de Obras Públicas, contra viento y marea, contra grandes obstáculos y contra poderosos intereses que quieren detenerlo. Siga así señor Ministro. Ud. se ha ganado la admiración de mucha gente.

Qué bien por el trabajo de La Sala de lo Constitucional que nos ha dejado una mejor plataforma electoral. Un comienzo solamente, pero un buen comienzo. Ahora nos toca a los ciudadanos continuar el trabajo de presionar a la clase política para continuar con las reformas necesarias al sistema político en general.

Qué bien por los candidatos independientes que han demostrado mucha gallardía y fe en nuestro país. En verdad deseamos que hagan un buen papel en la campaña poniendo temas relevantes en la agenda política y dándole una lección a los partidos políticos que aún no han entendido cuál es su verdadera misión.

Qué bien por las personas que han decidido no quemar pólvora este año y ojalá que muchos más decidan hacer lo mismo. Dejemos que PolloCampero y otras empresas nos diviertan con espectáculos tan bellos como los que hemos presenciado, sanamente y sin niños quemados.

Demos gracias al Creador de habernos deparado muchas oportunidades a pesar de tanta vicisitud que se arremolina alrededor de nuestro país. Demos gracias a tanta gente buena que día a día trabaja con empeño y con buena actitud, enfrentando los desafíos propios de una época que está poniendo a prueba nuestra naturaleza y capacidad humana.

Felices Fiestas de Navidad y Año Nuevo a todos mis compatriotas, los que me toleran al igual que los que aborrecen. Todos son parte de esta tierra que aún se deja querer.

las truculencias del FMLN … Y otros

¿Es el FMLN un partido del pueblo y para el pueblo?

(¿o es una maquinaria siniestra de hacer negocios?)

Por Hermann W. Bruch

Como ciudadano salvadoreño, creyente en la democracia verdadera, no dejo de preocuparme por lo que está pasando en nuestro país. Luego de terminada la guerra y de haber podido presenciar los procesos que nos condujeron a los Acuerdos de Paz, no deja de desilusionarme y de indignarme la forma cómo se ha distorsionado todo el espíritu de ese gran paso que en su omento dimos los salvadoreños.

Me indigna ver la capacidad que tienen los políticos de convertir lo bueno en algo perversamente malo. Me indigna ver que todo esto es producto de un sistema que nunca fue revisado a fondo y que nosotros, los ciudadanos, por desconocimiento o por ignorancia, dejamos pasar por alto. Visto en retrospectiva, los Acuerdos de Paz no podrían nunca haber pretendido traer la paz a nuestro país sin una reforma al sistema político diseñado durante la guerra, precisamente porque la guerra había terminado y ese sistema dejaba de tener sentido y propósito. A no ser el propósito de darle a la clase política un blindaje para hacer lo que les viniera en gana, a espaldas y a costas del pueblo.

No me hubiese extrañado que esta truculencia pudiera haberse gestado desde las trincheras de una derecha mercantilista como la que teníamos en aquel entonces (y que aún se aferra a su mala praxis) al frente del gobierno. Pero sí me sorprende enormemente que el partido que dijo haber luchado por el bienestar del pueblo se haya rápidamente acomodado a ese lucrativo juego, habiendo demostrado tener una capacidad corruptible y corruptora aún mayor que la de sus enemigos en la guerra. El alumno salió corregido y aumentado. Read more »

ES HORA DE ACTUAR

¡Es el acuerdo, estúpido!

Por Hermann W. Bruch

Parafraseando la famosa frase de campaña del ex Presidente Clinton, It’s the economy stupid, me he visto impulsado a expresar mi opinión alrededor del tema de seguridad ciudadana y el nombramiento del David Munguía Payés al cargo de Ministro de Justicia y Seguridad pues el río está tan revuelto de opiniones, interpretaciones de la Constitución y de los Acuerdos de paz, etc., que parece que lo que tenemos es un arroz con tunco de grandes proporciones, al mejor estilo guanaco.

Era de esperar que la gente del FMLN entrara en una especie de crisis institucional en torno al tema pues desde el inicio se enchibolaron y no se pudieron poner de acuerdo en cuanto a qué postura adoptar y cómo manejarlo y al final, el Presidente Funes les ha ganado la mano de manera magistral. En primer lugar les dejó claro quién manda en el país y en segundo, les mostró las telarañas mentales en las que aún se encuentran algunos de sus dirigentes quienes no han entendido que la guerra terminó hace 20 años y que el país necesita transitar a otro estadio.

Quiero antes que nada plantear que todos los salvadoreños somos ciudadanos y gozamos de iguales derechos bajo nuestra Constitución, la que por razones que desconozco puso como requisito que el cargo de Ministro de Estado es exclusivo de los seglares. O sea excluye únicamente a los curas y pastores. En todo caso, la misma Constitución establece que la Seguridad Pública y la Defensa Nacional estarán adscritas a Ministerios separados y que la Policía Nacional Civil será un cuerpo profesional independiente de la fuerza armada. En ningún momento establece que un militar – menos aún si está de baja – pueda o no ser Ministro de Seguridad. Discusión cerrada y por demás, estéril. Read more »

EL GRAN ACUERDO

La Seguridad es un problema de nación

(no de políticos, los menos indicados a resolverlo)

Por Hermann W. Bruch

Lo que El Salvador necesita es una Política de Seguridad y esto requiere de un acuerdo social de nación para poder diseñarla

 

De acuerdo a la opinión de muchos analistas, el principal problema que aqueja a nuestra sociedad es el problema de la seguridad ciudadana. Yo concuerdo en que es uno de los principales y más apremiantes problemas, pero no estoy seguro de estar de acuerdo en que este sea el principal. Sustento esta opinión diciendo que no siempre lo que parece ser es lo que es y casi siempre lo que la gente quiere no es lo que la gente necesita.

Habiendo planteado lo anterior y aceptando la opinión de la mayoría como punto de partida, quiero dejar establecidas algunas ideas para la reflexión.

La primera es que el problema es muy complejo y por lo tanto requiere de cambio de paradigma para buscar su solución. Es el momento de pensar y actuar “fuera de la caja”.

La segunda es que el debate nacional debe darse sin hipocresías: todo debe mencionarse y todo debe debatirse. No debe permitirse que hayan temas tabús.

La tercera idea es que debemos adoptar una actitud positiva y enmarcada en la humildad, abandonando absolutismos, dogmatismos, y todas esas posturas que entrampan el diálogo entre personas. El diálogo debe ser fluido y debe comenzar por los temas fáciles para ir avanzando en la complejidad.

La sociedad, las instituciones, el país, el entorno regional y mundial, la ecología – TODOS – están en crisis. Esta es “La Tormenta Perfecta” y de ella sólo podremos salir avante con creatividad, con humildad y con honestidad. No hay cabida para desacuerdos.

Las soluciones solo pueden alcanzarse cuando todos aprendamos a escuchar antes de plantear fórmulas mágicas. Demás está decir que éstas ya no existen, o carecen de credibilidad. Es la hora de los pragmatismos y de lo viable. Aquí es donde la política verdaderamente se convierte en el arte de lo posible.

Sugiero rescatar el trabajo del Plan de Nación y tomarlo como punto de partida para continuar el gran diálogo nacional. Ahí hay un excelente bagaje de ideas provenientes de consensos multidisciplinarios abordados y logrados regionalmente por las partes involucradas y eso es una mina de oro. Read more »

LIDERAZGO

El Contador de Historias

Por Hermann W. Bruch

El tema de liderazgo ha cobrado mucha relevancia en estos tiempos. Nada realmente nuevo, pues sin líderes el mundo no sería lo que es ni hubieran historias que contar. La humanidad no ha sabido sostenerse de manera homogénea sin la ayuda de líderes que han sabido proporcionar a sus clanes los derroteros que han hecho posible que algunos conglomerados caminen por un determinado rumbo. Es un tema para antropólogos y sociólogos, pero no deja de ser también un tema para comunicadores y para políticos.

Las sociedades que conforman los países no siempre logran tener los líderes idóneos y por ello algunas progresan de una forma diferente y otras muchas se pierden en el camino y se convierten en estados rezagados e incluso fallidos. Todo ello es atribuido a sus líderes. No debemos desestimar que los líderes solamente reflejan la voluntad colectiva y que si no los saben elegir, caen presas de farsantes que terminan aprovechándose de su condición para beneficio propio y de sus más allegados.

Los estudiosos han diseñado teorías en torno a la definición y características de los buenos líderes. Y una de ellas es la que más me llama la atención por tratarse de un tema de sumo interés social. La propuesta es de que los líderes son contadores de historias y mientras más interesante sea la historia, más contacto establecen con sus seguidores. Una historia bien contada, con pasión, con sentimiento, con honestidad, seguramente establecerá una relación estrecha y provechosa entre el líder y sus seguidores Si la historia es engañosa y carece de pasión y sinceridad, podemos esperar lo peor. Read more »